Cuando una persona comienza un tratamiento con Ozempic o Mounjaro, una de las primeras preguntas suele ser: ¿cuándo empezaré a bajar de peso? ¿Cuándo comenzará a verse reflejado en la báscula? ¿Notaré cambios durante las primeras cuatro semanas? La respuesta no es tan sencilla. Estos medicamentos no producen exactamente el mismo efecto en todas las personas. Algunas pueden comenzar a notar cambios en su peso durante el primer o segundo mes de tratamiento, aunque la pérdida suele ser gradual y puede hacerse más evidente conforme pasan los meses y aumenta progresivamente la dosis.
Ozempic contiene semaglutida y Mounjaro contiene tirzepatida. Ambos son medicamentos utilizados principalmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, aunque sus principios activos también se utilizan en medicamentos específicamente indicados para el control crónico del peso. La cantidad de peso que una persona puede perder depende de diferentes factores, como la dosis, el tiempo que lleva en tratamiento, la alimentación, la actividad física y la respuesta individual al fármaco.
¿Cuánto peso se puede perder con Ozempic o Mounjaro en un mes?
No existe una cifra exacta que indique cuántos kilos perderá una persona durante sus primeras cuatro semanas. De hecho, hay quienes experimentan una pequeña pérdida de peso y quienes no ven cambios en la báscula durante el primer mes.
Como referencia, algunas personas podrían perder alrededor de 1 a 3% de su peso corporal con semaglutida y entre 2 y 4% con tirzepatida durante el primer mes. Por ejemplo, una persona que pesa 80 kilos podría perder aproximadamente entre 0.8 y 2.4 kilos con semaglutida, o entre 1.6 y 3.2 kilos con tirzepatida.
Pero hay una parte importante que conviene tener en cuenta: estas cifras no son una meta médica ni significan que todas las personas perderán esa cantidad de peso. La respuesta puede ser menor, mayor o nula durante las primeras semanas. Además, tanto Ozempic como Mounjaro comienzan con dosis bajas que se incrementan de manera progresiva. Por eso, el primer mes no necesariamente refleja cuánto peso se perderá a largo plazo.
¿Y si no bajaste de peso durante el primer mes?
Que la báscula no se haya movido demasiado durante las primeras semanas no significa que el tratamiento no esté funcionando. Una de las razones es que estos medicamentos se administran con una dosis inicial baja que va aumentando de forma gradual. Por eso, los primeros cuatro semanas pueden ser más bien un periodo de adaptación y no necesariamente representan el resultado que tendrás después de varios meses.
Además, el peso puede fluctuar por muchos motivos que no tienen que ver directamente con la pérdida de grasa: retención de líquidos, alimentación, actividad física, estrés e incluso el ciclo menstrual pueden hacer que la báscula marque más o menos peso de un día para otro.