Muchas mujeres se frustran porque, tras meses de hacer sentadillas, ven sus piernas crecer pero sus glúteos siguen igual. El problema es la dominancia de cuádriceps. Biomecánicamente, si tus rodillas sobrepasan demasiado la punta de tus pies y tu torso está demasiado vertical, la carga se va a la parte delantera de la pierna, dejando al glúteo mayor fuera de la jugada.
El ajuste en tu rutina que lo cambia todo
Apertura y ángulo
Abre tus pies un poco más allá del ancho de tus hombros y apunta las puntas ligeramente hacia afuera. Esto permite una mayor apertura de cadera.
La “bisagra” de cadera
El primer movimiento no debe ser bajar las rodillas, sino echar la cadera hacia atrás, así como si te fueras a sentar en una silla lejana.
Conexión mente-músculo
Estudios de fisiatría deportiva demuestran que la activación muscular aumenta hasta un 20% si te concentras conscientemente en apretar el glúteo al subir.
Profundidad
Si no bajas lo suficiente, rompiendo el ángulo de 90°, el glúteo no se estira por completo y, por lo tanto, no se rompen las fibras necesarias para el crecimiento.
Deja de contar repeticiones y empieza a realizar bien tus ejercicios y sin miedo. La sentadilla es una herramienta, tú decides qué parte de tu cuerpo la aprovecha.