5 señales de que vives en piloto automático (y quizá no te habías dado cuenta)

¿Sientes que todos tus días son iguales? Estas 5 señales pueden indicar que estás viviendo en piloto automático y necesitas reconectar con tu rutina.

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5 señales de que vives en piloto automático (y quizá no te habías dado cuenta)

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Suena tu alarma, te despiertas, revisas el celular, te arreglas, trabajas, comes, contestas mensajes, vuelves a casa, ves un capítulo de alguna serie, haces scroll hasta que te da sueño y al día siguiente… repeat. Tu rutina es la misma una y otra vez, y aunque no estás necesariamente triste, tienes la extraña sensación de que los días están pasando más rápido de lo que realmente los estás viviendo. Sabes que tu vida funciona, pero no estás presente en ella.

Bienvenida al famoso “piloto automático”. No se trata un diagnóstico psicológico, sino una manera de describir esos periodos en los que hacemos tantas cosas por rutina que dejamos de prestar atención a lo que sentimos, queremos o incluso disfrutamos.

Algunos de tus hábitos diarios podrían estar dañando tu autoestima; elimínalos de tu vida para no afectar la percepción que tienes de ti misma.

¿Qué significa vivir en piloto automático?

Te lo explicamos de una forma simple: haces las cosas prácticamente sin pensar: prepararte un café, lavarte los dientes o recorrer el mismo camino al trabajo todos los días. Esto sucede porque nuestro cerebro automatiza hábitos cotidianos para no invertir más energía o toda nuestra atención en cada pequeña decisión o acción del día, sobre todo cuando ya tienes la mente llena de estrés y de otras 100 preocupaciones.

Hablamos de vivir en piloto automático cuando llegamos al final del día sin sentir que realmente estuvimos presentes en lo que hicimos.

Señales de que vives en piloto automático

Tus días empiezan a sentirse exactamente iguales

Sea lunes, miércoles o viernes, todo es exactamente igual. Tu rutina se ha vuelto tan predecible que nada en tu día parece ser nuevo. Nada rompe el patrón ni la cotidianidad. Cuando dejamos de experimentar cosas nuevas o prestar verdadera atención a lo que ocurre, los días pueden empezar a mezclarse en nuestra memoria. Si te has dado cuenta de que tus días parecen ser muy repetitivos, quizá sea porque los estás viviendo en piloto automático.

Haces muchísimas cosas, pero casi no recuerdas haberlas hecho

No recuerdas el camino de regreso a casa y no te das cuenta de cuánto disfrutaste tu comida de hoy porque probablemente estabas viendo reels tu celular. Viste una película mientras respondías WhatsApps y después tienes que regresarle porque no entendiste nada. Leíste el capítulo de un libro pero no fuiste capaz de retener la información porque estabas pensando en otra cosa. Realizas tareas familiares sin concentrarte realmente en ellas.

Ya no te preguntas si realmente quieres las cosas que haces

Llevas muchos años en el mismo trabajo, cada martes desayunas en la misma cafetería, conservas a las mismas amistades y no cambias ni un poco tu rutina. Pero ¿las decisiones que tomaste años te siguen haciendo feliz hoy en día? Quizá no te has puesto a pensar qué nuevas metas se alinean con tu versión más actual. Una buena pregunta para salir del piloto automático puede ser sorprendentemente sencilla: “Si pudiera elegir esto otra vez hoy, ¿seguiría eligiéndolo?”.

Esperas constantemente a que llegue “lo siguiente”

Esperas al viernes. Después esperas las vacaciones. Después tu cumpleaños. Después ese viaje. Después que llegue diciembre.
Y cuando finalmente sucede eso que llevabas semanas esperando, tu mente ya está pensando en lo próximo. Es decir, nunca disfrutas del presente por estar pensando en lo que viene. El problema de vivir esperando el siguiente acontecimiento es que la mayor parte de nuestra vida ocurre precisamente entre esos momentos importantes: el café que tomaste con tu mamá. Una conversación inesperada con tu hermana. Caminar a casa escuchando tu canción favorita. Reírte durante la comida con tus amigas.
La parte interesante de tu vida ya está sucediendo, pero no estás consciente de ello.

Nada te hace ilusión

Lo que antes te emocionaba ahora no te hace ni cosquillas. Has perdido la ilusión por lo que antes te hacía feliz: quizá ir por un helado, redecorar tu habitación, salir a caminar o incluso escuchar tu canción favorita. Nada parece tener encanto porque no te tomas realmente el tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas que antes de hacían feliz.

Egresada de la Universidad Iberoamericana. Comunicóloga con 10 años de experiencia en Editorial Televisa (Cosmopolitan, Seventeen, Tú, Caras, Eres y Liverpool). Escritora de novela romántica (Autora de la editorial Colección Mil Amores).
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