En una industria que durante años pareció exclusiva para hombres, Ana Barreda se ha encargado de demostrar que la pasión por el futbol no tiene género. Desde sus inicios en el Club América hasta su llegada a FIFA, donde hoy forma parte de la organización de una Copa Mundial histórica para México, su camino ha sido una mezcla de disciplina, resiliencia y la convicción de nunca dejar de creer en ella misma. En esta entrevista nos abre el corazón sobre lo que significa representar a una nueva generación de mujeres dentro del deporte, los retos emocionales de crecer en un entorno de tanta presión, y el consejo que la marcó para siempre.
En una industria históricamente dominada por hombres como el futbol, ¿qué momento te hizo sentir: “esto es exactamente en donde quiero estar”?
Creo que desde muy joven entendí que el futbol tenía algo muy poderoso: la capacidad de unir a las personas. No importa de dónde vengas, tu edad, tu género o tu historia… cuando rueda una pelota, todos sentimos lo mismo. Y eso fue lo que me enamoró de esta industria.
Entender que el futbol no distingue géneros, distingue pasión. Que lo más importante no es quién eres, sino lo que sientes cuando estás ahí. Y creo que en el momento en que entendí el impacto emocional y social que tiene este deporte, supe que exactamente ahí quería estar.
Si pudieras decirle algo a la versión más joven de Ana que soñaba con llegar lejos, ¿qué le dirías hoy?
Le diría que confíe más en ella. Que muchas veces va a sentir miedo, dudas o que no pertenece, pero que justamente ahí es donde más tiene que seguir adelante.
Y también le diría que nunca cambie quién es por intentar encajar. Que todo eso que hoy la hace diferente, sensible y apasionada, un día será justamente su mayor fortaleza. Pero le mensaje más claro es que NUNCA DUDE DE SER ELLA MISMA.
¿Cuál ha sido el mayor reto emocional de construir una carrera en un entorno tan competitivo y de tanta presión?
Creo que uno de los mayores retos emocionales ha sido aprender a vivir con la exigencia constante. Empecé muy joven en una industria donde la presión es enorme. En el Club América, siendo uno de los equipos más importantes y mediáticos del país, entendí muy rápido el nivel de pasión, atención y responsabilidad que existe alrededor del futbol. Y ahora en FIFA, organizando un evento global como un Mundial, la exigencia es todavía mayor.
Durante mucho tiempo sentí que tenía que estar siempre a la altura, siempre fuerte, siempre resolviendo. Y creo que el mayor aprendizaje ha sido entender que sí soy capaz de lograr cosas muy grandes, pero que también soy una persona que necesita cuidarse, descansar y tener equilibrio.
Hoy entiendo que el éxito profesional no puede costarte tu bienestar personal. Y aprender eso, honestamente, me tomó tiempo.
En una carrera tan demandante, ¿cómo has aprendido a encontrar equilibrio entre tu vida personal, bienestar y crecimiento profesional?
Todavía lo sigo aprendiendo. Creo que antes romantizaba muchísimo el trabajar sin parar y hoy entiendo que descansar también es parte del éxito.
Intento escuchar más a mi cuerpo, poner límites y encontrar pequeños espacios para mí, aunque sean simples: hacer ejercicio, desconectarme un rato o estar con la gente que quiero.
¿Qué significa para ti representar a una nueva generación de mujeres dentro de FIFA?
Para mí significa muchísimo, porque honestamente es un sueño que tuve desde muy joven, pero que en ese momento ni siquiera sabía si era posible. Yo amaba el futbol, soñaba con trabajar en esta industria, pero no veía mujeres en estos espacios. No tenía referentes femeninos dentro del futbol que me hicieran pensar: “yo también puedo llegar ahí”.
Sí tuve mujeres increíbles fuera de esta industria, como mi mamá, que siempre trabajó y me enseñó el valor de la disciplina, la independencia y el esfuerzo. También admiraba muchísimo a mujeres líderes en otros ámbitos, pero dentro del futbol todavía había muy pocas.
Por eso hoy, representar a una nueva generación de mujeres dentro de FIFA significa todo para mí. Y más allá de un puesto o un título, me gustaría poder abrir camino, marcar un antes y un después y dejar un legado para que, en el futuro, ver a una mujer en posiciones de liderazgo dentro del deporte ya no sea algo extraordinario, sino completamente normal.
¿Cuál ha sido uno de esos momentos de tu carrera donde pensaste: “todo el esfuerzo sí valió la pena”?
Sin duda uno de esos momentos fue el bicampeonato con el Club América en 2024. Fue un momento muy especial, muy emocional, porque detrás había años de trabajo, presión, sacrificios y muchísima pasión. Y curiosamente, al día siguiente se anunció mi llegada a FIFA. Creo que ahí fue cuando realmente pensé: “todo valió la pena”.
Y hoy lo vuelvo a sentir constantemente. Estar en FIFA organizando un Mundial, ver todos los días el countdown hacia el torneo, trabajar en algo tan histórico para mi país… es difícil ponerlo en palabras. Hay momentos donde me detengo un segundo y pienso en todo lo que soñé desde niña, y sí siento muchísimo orgullo.
Aunque honestamente creo que todo esto va a terminar de cobrar sentido el 11 de junio, cuando vea a México inaugurar una Copa del Mundo otra vez. Creo que ese día voy a entender realmente la magnitud de todo.
¿Qué hábitos, mentalidad o rutina crees que más te han ayudado a crecer profesionalmente?
Creo que todo se resume en disciplina. Obviamente hay pasión, resiliencia y muchísimo trabajo detrás, pero la disciplina es lo que realmente te sostiene cuando llegan los momentos difíciles o cuando el cansancio pesa.
Hoy entiendo que no podría estar en esta posición sin los hábitos que he construido conmigo misma. Aprendí a cuidarme muchísimo: hacer ejercicio, meditar, dormir bien, comer lo que sé que le hace bien a mi cuerpo, cuidar mi energía y mantenerme enfocada en mis objetivos.
Y sí, muchas veces eso implica sacrificar otras cosas. El futbol es una industria 24/7 y si realmente quieres llegar lejos, tienes que estar muy enfocada en lo que quieres construir para tu vida. Creo que el éxito no solo se construye en los grandes momentos, sino en las pequeñas decisiones que tomas todos los días.
Hoy se habla muchísimo de empoderamiento femenino, pero para ti… ¿qué significa realmente sentirse poderosa?
Para mí sentirse poderosa no tiene que ver con un cargo, con un puesto o con cumplir ciertas expectativas. Tiene que ver con sentirte tú misma, plena y segura de quién eres, estés en el lugar que estés.
Creo que durante mucho tiempo nos hicieron pensar que había una sola forma de ser una mujer “exitosa”: o eras profesionista, o mamá, o casada, o soltera, o deportista… y hoy entiendo que el verdadero poder está en poder elegir quién quieres ser sin sentir culpa por eso.
Puedes ser cualquier versión de ti, y todas son válidas. Creo que el verdadero empoderamiento empieza cuando aprendes a quererte, a valorarte y a entender que tu poder como mujer existe simplemente por ser quien eres.
En momentos de presión o incertidumbre, ¿qué es lo que más te ayuda a volver a confiar en ti misma?
En momentos de presión o incertidumbre, lo que más me ayuda es recordar quién soy y todo lo que ya he superado. Pero también algo que he aprendido muchísimo es la importancia de tener una red de apoyo.
Creo que nadie llega lejos solo. Si quieres brillar en cualquier ámbito de la vida, necesitas personas que te sostengan emocionalmente, que te impulsen, que te recuerden tu valor cuando tú misma lo olvidas. Para mí, mi familia y la gente que amo han sido fundamentales en este camino.
Y también creo que muchas veces romantizamos el éxito individual, cuando en realidad detrás de cualquier mujer exitosa casi siempre hay amor, apoyo, contención y personas que la apapachan en los momentos más difíciles.
¿Qué te gustaría que cambiara para las mujeres que vienen detrás de ti dentro de la industria deportiva?
Me gustaría que las mujeres que vienen detrás encuentren espacios mucho más seguros, más abiertos y donde se sientan escuchadas y respetadas desde el inicio. Que ya no tengan que demostrar el doble para validar su lugar dentro de esta industria.
Pero también me gustaría que entre nosotras cambiáramos muchísimo la forma en la que nos relacionamos. Creo profundamente que las mujeres tenemos que ser una red de apoyo unas para otras, no una competencia constante.
Cuando una mujer crece, abre camino para muchas más. Y siento que cuando dejamos de compararnos o de tirarnos entre nosotras, pasan cosas increíbles. Me encantaría dejar una industria donde haya más sororidad, más empatía y más mujeres impulsando a otras mujeres.
¿Cuál es el consejo más importante que te ha dado otra mujer y que nunca olvidaste?
Uno de los mejores consejos que me han dado es: “si tú lo crees, lo creas”. Y honestamente se me quedó grabado para siempre.
Creo que muchas veces lo más difícil no es que el mundo crea en ti, sino que tú misma te atrevas a hacerlo. Cuando realmente entiendes tu valor, confías en quién eres y dejas de limitarte por miedo, empiezas a llegar a lugares que antes parecían imposibles.
La confianza en ti misma cambia absolutamente todo. Y creo que cuando una mujer aprende a creer en ella, ya nadie puede ponerle límites.
Más allá del trabajo y los logros, ¿qué versión de ti te hace sentir más orgullosa hoy?
Más allá de cualquier logro profesional, creo que la versión de mí que más orgullo me da hoy es la que aprendió a vivir el presente y a valorar todo lo que ha construido. Muchas veces vivimos pensando en lo que sigue, en la siguiente meta o en lo que falta, y hoy trato de detenerme un poquito más y decir: “wow, sí he logrado muchísimo”.
Me siento muy orgullosa de verme hoy en esta posición, de haber llegado aquí por mi trabajo, por mi disciplina, por mi pasión y por nunca dejar de creer en mí. Y creo que como mujer, a mis 36 años, estar en espacios tan importantes dentro de esta industria, en una posición que construí con muchísimo esfuerzo, me hace sentir profundamente orgullosa.
Y al mismo tiempo, me emociona muchísimo pensar que todavía vienen cosas más grandes.
¿Qué le dirías a una niña que ama el futbol pero todavía siente que “ese mundo no es para ella”?
Le diría que nunca dude de sí misma. Que la pasión no distingue géneros y que si realmente ama este deporte, entonces ese mundo también es para ella.
Durante muchos años nos hicieron sentir que el futbol tenía ciertos espacios reservados solo para hombres, pero hoy estamos demostrando que las mujeres también pertenecemos aquí, en la cancha, en la comunicación, en el liderazgo y en todos los espacios donde haya pasión por este deporte.
Y si de verdad lo siente en el corazón, entonces que vaya por ello sin miedo. Porque el futbol, al final, es un lenguaje universal.
¿Cuál crees que es la mayor fortaleza que tienen hoy las mujeres jóvenes que quieren abrirse camino en industrias competitivas?
Creo que una de las mayores fortalezas de las mujeres jóvenes hoy es que ya no tienen miedo de alzar la voz. Es una generación muchísimo más consciente de su valor, de sus capacidades y de todo lo que podemos lograr como mujeres.
Y eso es muy poderoso, porque las industrias cambian cuando las mujeres dejan de pedir permiso para ocupar espacios y empiezan a creer que realmente pertenecen ahí.
Me encanta ver mujeres jóvenes preparadas, auténticas, sensibles, fuertes y seguras de sí mismas. Y espero que nunca se cansen de luchar por lo que quieren, porque justamente esa valentía es la que está transformando muchísimas industrias.
Si tu historia pudiera resumirse en una frase para inspirar a otras mujeres, ¿cuál sería?
“La pasión no distingue géneros.”
Porque al final, el amor y la pasión que sentimos por este balón y por este deporte hablan el mismo idioma para todos. No importa quién seas, de dónde vengas o cómo te veas. Cuando amas algo de verdad y trabajas por ello, puedes llegar muchísimo más lejos de lo que imaginabas.
Preguntas rápidas
- Una mujer que te inspire: Mi mamá.
- Tacones o sneakers: Sneakers, siempre.
- Un momento inolvidable en el futbol: Los campeonatos con el Club América, (en especial el bicampeonato del 2024).Hasta hoy siguen siendo momentos que llevo en el corazón.
- Tu mayor aprendizaje profesional: Que si tú crees en ti misma, puedes llegar muchísimo más lejos de lo que imaginas.
- Algo que antes te daba miedo y hoy ya no: Levantar la voz y ocupar espacios sin pedir permiso.
- La palabra que define esta etapa de tu vida: Transformación.
- ¿Qué significa éxito para ti hoy?: Tener paz, sentirme orgullosa de quién soy y disfrutar el presente.
- Una canción que te haga sentir feliz: The rest still unwritten- Natasha
- Tu mejor consejo para otras mujeres: Nunca duden de ustedes mismas. La pasión no distingue géneros.