Si sigues intentando comer igual todos los días del mes, déjame decirte que estás nadando contra corriente. Tus hormonas son una montaña rusa y, o te subes con ellas, o te atropellan. No es que seas “floja” o “amargada”, es que tu cuerpo te pide gasolina diferente cuando estás ovulando que cuando estás por sangrar.
La experta en salud hormonal Alisa Vitti, autora de WomanCode, explica que el “ciclo de las 28 horas” de los hombres no nos aplica; nosotras funcionamos en un ciclo infradiano. En la fase folicular, o después de tu periodo, tu energía sube; es el momento de comer alimentos ligeros, frescos y fermentados como el kimchi para metabolizar el estrógeno. Cuando llegas a la ovulación, eres una diosa de la fertilidad y la energía; apuesta por mucha fibra y vegetales crucíferos, como brócoli o coliflor, para ayudar al hígado a eliminar el exceso de hormonas y evitar brotes de acné.
La verdadera magia ocurre en la fase lútea, antes del periodo. Aquí es cuando el hambre voraz ataca porque tu metabolismo se acelera. Según la Dra. Jolene Brighten, necesitas carbohidratos complejos, tipo camote, calabaza y magnesio (chocolate amargo +85%), para evitar los antojos de azúcar y el mal humor. Finalmente, durante la menstruación, tu cuerpo está en un proceso inflamatorio real. Necesitas grasas saludables, como las del aguacate y nueces, y alimentos ricos en hierro y vitamina C para recuperar lo que pierdes. Comer así no es una dieta, es respeto básico a tu biología para que tu productividad no se rinda ante un cólico.
Dato Cosmo
Se llama “cycle syncing”. Si alineas tu alimentación y tu ejercicio con tus fases, puedes reducir los síntomas del Síndrome Premenstrual hasta en un 80%. Tu periodo no tiene por qué doler.