No hay nada más frustrante que matarte en el gym para tener un cuerpo de impacto y que tu piel decida sabotearte con granitos en la cara o la espalda. El problema es que pensamos que el sudor es el enemigo, cuando en realidad es el caldo de cultivo perfecto para bacterias si no sabes cómo actuar en los 10 minutos críticos después de tu rutina. Hoy te voy a enseñar a mantener tu cutis tan impecable como tus abs, porque el “fitness” no debería costarte la textura de tu piel.
Lo que muchas confunden con acné convencional es en realidad acné mecánico. La dermatóloga Dra. Whitney Bowe explica que el sudor, al mezclarse con el sebo y las células muertas bajo la ropa deportiva ajustada, obstruye los poros y permite que los hongos y bacterias proliferen. El error fatal es esperar a llegar a casa para bañarte.
Para evitarlo, la regla de oro es limpiar tu rostro antes y después del ejercicio. Antes, para eliminar el maquillaje que actúa como un tapón; después, para remover las sales del sudor. Usa limpiadores con ácido salicílico si eres de piel grasa, ya que este ingrediente penetra en el poro y disuelve la “pegajosidad” del sudor. Además, el uso de telas tecnológicas que absorban la humedad es vital para evitar el “bacne” o granitos en la espalda. Si el brote persiste, consulta a un especialista, ya que podrías necesitar un antifúngico tópico y no un tratamiento para granitos normales.
Dato Cosmo
El sudor por sí solo es estéril, lo que causa el granito es su interacción con lo que ya tienes en la piel, como maquillaje o bacterias del ambiente. ¡Limpia tus audífonos y tu celular también! Tu piel es el reflejo de tu disciplina. Cuida tu lienzo tanto como tus músculos y no dejes que un brote te quite la confianza de brillar.