Viajar sola, disfrutar de una casa propia, invertir el dinero en experiencias y tomar decisiones sin tener que consultarlas con una pareja puede hacer pensar que la soltería es una vida de ensueño.
En redes sociales, esta imagen de independencia y libertad ha cobrado fuerza bajo un concepto cada vez más popular: la mujer SINK, y aunque está muy romantizado, no se muestra el lado menos glamuroso de este estilo de vida.
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¿Qué significa ser una mujer SINK?
La palabra SINK proviene de la expresión en inglés: Single Income, No Kids, que significa “un solo ingreso y sin hijos”, y se utiliza en redes sociales para describir a las personas, especialmente mujeres, que viven solas, no tienen hijos y dependen de sus propios ingresos para mantener su estilo de vida.
Sin embargo, es importante aclarar que ser una mujer SINK no significa rechazar el matrimonio o la maternidad, ni decidir estar soltera para siempre, pues para algunas mujeres es una elección consciente, mientras que para otras, es sólo una etapa de vida mientras descubren sus prioridades y lo que desean para su futuro.
El lado menos glamuroso de ser una mujer SINK, y del que casi nadie habla
El atractivo de ser una mujer SINK, es su estilo de vida, pues pueden decidir dónde vivir, cuánto trabajar, qué hacer con sus vacaciones o cómo gastar su dinero sin tener que negociar con una pareja o con hijos.
Sin embargo, esa libertad también implica asumir por cuenta propia gran parte de las responsabilidades económicas y de las decisiones que acompañan un proyecto de vida, sin una pareja con quien compartir gastos, planes o imprevistos, todo recae sobre una misma.
Otro de los errores al hablar de las mujeres SINK es asumir que, por no tener hijos, automáticamente cuentan con más dinero, tiempo y libertad; sin embargo, aunque no se gasta en crianza, si hay proyectos que requieren de sus ingresos y su tiempo.
Gastos como la compra de vivienda, cuidados familiares, imprevistos, entre otros, son asumidos completamente por ella misma, por eso, reducir la vida SINK a la idea de una mujer que “gana su dinero y se lo gasta en ella misma” simplifica demasiado una realidad que puede ser mucho más exigente.
¿Cuál es el problema de romantizar la soltería?
La popularidad del concepto SINK también habla de un cambio cultural: cada vez más mujeres cuestionan la idea de que la felicidad necesariamente pasa por casarse y tener hijos, y esto puede ser positivo.
La soltería puede ser una etapa elegida y disfrutada, una oportunidad para conocerse, construir una carrera, viajar o establecer metas propias sin que la vida tenga que girar alrededor de una pareja.
El problema aparece cuando esa independencia comienza a convertirse en una nueva obligación: demostrar que estar sola es maravilloso todo el tiempo.