El síndrome del impostor en las mujeres: por qué te cuesta creer en tus propios logros


Te explicamos qué es el síndrome del impostor, por qué afecta más a las mujeres y qué puedes hacer para dejar de minimizar tus propios logros.

sindrome del impostor

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Alexander Shelegov/Getty Images

El síndrome del impostor es esa sensación persistente de sentir que no mereces tus logros, que en cualquier momento alguien va a “descubrir” que no eres tan capaz como parece, aunque toda la evidencia objetiva diga lo contrario. El término fue acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978, después de entrevistar a un grupo de mujeres con carreras profesionales exitosas que, a pesar de sus logros, sentían que su éxito se debía más a la suerte que a su propia capacidad.

Por qué afecta más a las mujeres

Distintas investigaciones han encontrado que este fenómeno afecta de forma consistentemente más alta a las mujeres que a los hombres, aunque la diferencia se describe como moderada más que extrema. Un análisis que combinó datos de más de cien estudios en distintas partes del mundo confirmó este patrón, y encontró que la brecha es incluso menor en países asiáticos comparado con Norteamérica y Europa, lo que sugiere que también hay un fuerte componente cultural detrás de este fenómeno.

De dónde viene esta diferencia

Parte de la explicación tiene que ver con cómo se socializa a las mujeres desde la infancia. Mientras que a los niños se les suele animar a atribuir sus logros a su propia capacidad, a las niñas históricamente se les ha enseñado a ser más humildes, discretas y a no darle demasiado peso a sus propias habilidades. Esa educación, aunque parte de buenas intenciones, puede convertirse en una barrera cuando de adultas les cuesta reconocer su propio valor profesional.

Cómo empezar a trabajarlo

Uno de los primeros pasos es aprender a identificar cuándo estás minimizando un logro y atribuyéndolo a la suerte o a factores externos, en lugar de reconocer el esfuerzo y la capacidad que realmente tuviste que poner. También ayuda muchísimo hablarlo con alguien de confianza, ya sea una mentora, una amiga o un terapeuta, porque poner en palabras esa sensación de “no ser suficiente” ayuda a notar que casi siempre está muy alejada de la realidad.

Sentir el síndrome del impostor no significa que no seas capaz, significa que has sido educada en un sistema que te enseñó a dudar de ti misma antes de celebrarte. Reconocerlo es el primer paso para empezar a darle a tus logros el crédito que realmente merecen

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