La clave para entender el final de ‘El problema de los tres cuerpos’

Un futuro en el que el la supervivencia de la humanidad está en juego y en el que es clave un pasaje de los últimos capítulos de esta primera entrega: el momento en el que Ye Wenjie (Rosalind Chao) le cuenta a Saul Durand (Jovan Adepo) un extraño y muy largo chiste sobre un ajedrez, Einstein y Dios.

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La clave para entender el final de ‘El problema de los tres cuerpos’

Netflix

El problema de los 3 cuerpos, la adaptación de la novela homónima del escritor chino Liu Cixin, primera entrega de la trilogía ‘El recuerdo del pasado de la Tierra’, ya está en Netflix. Sus ocho capítulos llevan a la pantalla, con bastantes licencias, este primer libro y preparan el camino para lo que está por venir.

En el episodio 7 de El problema de los tres cuerpos, titulado Avanzar a toda costa, Saul tiene una conversación con la veterana Ye Wenjie que quizá sea más importante de lo que parece. “Soy la doctora Ye, sé que no quieres verme pero tengo que hablar contigo”, así se pone en contacto con el científico la doctora después de ser liberada tras ser capturada por Thomas Wade y su equipo acusada de traicionar a la humanidad y colaborar con los San-Ti, una civiliziación alienígena muy avanzada que huye de su planeta de origen, que colapsa cada cierto tiempo al estar afectado por el problema de los 3 cuerpos derivado de sus tres soles.

No hay que olvidar que fue ella quien respondió a la señal alienígena con el siguiente mensaje: “Vengan, ya no podemos cuidar de nosotros mismos”. Además, es quien, durante décadas, ha estado preparando esta llegada, ganando acólitos a su causa y liderando incluso el movimiento a favor de los invasores a los que veían como salvadores de una humanidad en decadencia.

Pero parece que los últimos acontecimientos, especialmente a raíz del mensaje “Son solo insectos” que los extraterrestres hicieron llegar a cada rincón del planeta, dejando clara que su intención o es otra que aniquilar a la humanidad y que la Tierra sea su nuevo hogar, han hecho que Ye Wenjie se replantee sus prioridades y lealtades.

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Aunque no deja de ser ficción, la historia de ‘El problema de los tres cuerpos’ toma como punto de partida un descubrimiento científico muy real.

Así, ante la tumba de su hija Vera, se reencuentra con Saul, que la acusa de ser responsable de su muerte, de su aparente suicidio, que tiene lugar en los compases iniciales del primer capítulo de la serie. “Intenté ocultárselo. Quería protegerla pero no pude. Era lisa, como tú. Al final lo descubrió todo”, lamenta el personaje encarnado por Rosalind Chao.

Tras caminar unos metros, ambos se sientan en un banco del cementerio y es entonces cuando la doctora Ye le cuenta lo que define como “un chiste” a Saul. Aunque por su extensión y moraleja final, el relato bien pudiera ser un cuento o una fábula. “Resulta que Einstein muere y el hombre acaba en el cielo. Y tiene su ajedrez. Está eufórico. Le encanta su ajedrez... más que la física, incluso más que las mujeres. Está deseando saber cómo jugará de bien en el cielo. Imagina que será buenísimo”, relata la veterana doctora.

“NO JUEGUES CON DIOS”

“Así que empieza a prepararlo y los ángeles vienen corriendo. '¿Qué estás haciendo?’, le dicen. ‘Estoy preparándome para jugar’, responde. ‘No, no lo hagas. A Dios no le gustará. Es campeón de ajedrez’, le dicen los ángeles. Así que Einstein lo deja. Decide no jugar, pero le cuesta mucho. Le encanta el ajedrez y en el cielo no hay muchas cosas que hacer”, relata Ye.

“Y desde las alturas, Einstein oye a Dios gritar. Está de celebración. Ha hecho un jaque mate pastor, ¿sabes lo que es?. Einstein también lo sabe. Y piensa: ‘Decidido, voy a hacerlo. Voy a jugar contra él. Será sin duda la primera vez’. Y reta a Dios a echar una partida”, cuenta.

“Y corriendo a toda prisa, Dios se planta ante él. Va hecho una furia hacia Einstein y le da una patada en los huevos, algo que duele hasta en el cielo, y hace añicos el preciado tablero de Einstein. Una eternidad sin ajedrez. El cielo se ha convertido en el infierno para Einstein y mientras se retuerce en el suelo, agarrándose los huevos doloridos, un ángel se acerca a él y le dice: “Te lo advertimos, no juegues nunca con Dios’”, concluye el relato.

"¿No juegues nunca con Dios?”, se pregunta entonces un desconcertado Saul. “El humor es una cuestión muy personal. Hay quienes lo entienden... y hay quienes no. Hay chistes tan privados que solo los pillan dos personas. Pero los chistes son importanes. No sobreviviríamos sin ellos. ¿No te parece?”, inquiere Ye Wenjie evidenciando así, con esta últimas frases que esta historia encierra claves que pueden ser fundamentales en la guerra contra los alienígenas invasores. “Cuídate, Saúl. Espero que mi chiste no te traiga problemas”, dice la profesora antes de marchar.

Este es sin duda uno de los mayores ‘cliffhangers’ que deja la serie de ciencia ficción de David Benioff, D.B. Weiss y Alexander Woo. Un pasaje que se antoja clave para el futuro de la historia y que abre en en realidad un doble interrogante: ¿Cuál era el verdadero significado del chiste? ¿Y de qué manera podría ayudar a Saul a trazar un plan contra los San-Ti?

En este punto hay que recordar que en el octavo y último capítulo el joven científico se convertirá en un “vallado”, una de las tres personas encargadas de idear su propio plan secreto para vencer a los alienígenas. Un plan que no deben ni escribir ni contar a nadie, que ha de existir solo en su propia mente para que los sofones no lo detecten.

Y es que cuando Wenjie se da cuenta de que los alienígenas temen a la humanidad y quieren acabar con nosotros, elabora un plan. “Soy una anciana, cuyas viejas creencias nos han llevado por este terrible camino”, dice en el episodio 6, dirigiéndose directamente a los alienígenas. “Pero todavía me quedan una o dos ideas. Y dentro de siglos puede que haya una lucha justa... o que no haya lucha”, avisa.

LA PARADOJA DE FERMI Y EL BOSQUE OSCURO

En cuanto al significado de la historia, puede que algunas pistas se encuentrene en los libros que Wenjie lee poco antes de contactar con Saul: ‘Teoría de Juegos de K.H. Erickson: Una introducción sencilla’, de K.H. Erickson, y ‘La paradoja de Fermi: cosmología y vida’, de Michael Bodin. Aparte del chiste en sí, estas obras (ambos son libros reales y auténticos) son las mayores pistas sobre lo que Wenjie podría estar tratando de comunicar a Saul.

El primero, sobre la Teoría de Juegos, es esencialmente un libro de ciencias sociales sobre estrategia, mientras que el segundo aborda la cuestión de la vida en el universo. En resumen, la Paradoja de Fermi plantea una pregunta sencilla: Si hay otras especies en el universo, ¿por qué no las hemos encontrado aún?

Parece que en algún lugar del relato de Wenjie se esconde una estrategia para luchar contra los extraterrestres o incluso para evitarlos por completo. ¿Podría ser el Dios del chiste de Wenjie una metáfora de los alienígenas viajando por el universo para destruirnos? Si es así, quizá Einstein represente a la humanidad. Al jugar al ajedrez, alerta a Dios de su presencia. ¿Es la broma una advertencia para que los humanos no llamen la atención? Pero si es así, ¿no es un poco tarde para eso?

En este punto, es interesante acudir a la trilogía de novelas de Liu Cixin. Y la posible respuesta está ya ni más ni menos que en título de la segunda novela, El bosque oscuro. Esta hipótesis, desarrollada por el astrónomo y autor David Brin, es esencialmente una posible solución a la paradoja de Fermi, que sugiere que la razón por la que no hemos encontrado otras razas alienígenas es porque el universo es como un bosque por la noche: todo el mundo permanece en silencio para pasar desapercibido. Las razas alienígenas no difunden su ubicación porque no quieren que otras razas las detecten y puedan atacarlas.

Teniendo esto en cuenta, la “broma” de Wenjie de repente tiene mucho más sentido. Einstein intentando jugar al ajedrez y provocando la ira de Dios no es una advertencia, es la analogía del bosque oscuro en clave. Una respuesta de estrategia social a la paradoja de Fermi y, posiblemente, algo que Saul podría utilizar en su papel de vallado.

Por Europa Press

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