Nuevo año, nuevas metas… pero antes de empezar cualquier dieta o reto fitness, tu cuerpo necesita un chequeo nutricional real. Olvídate de “comer sano a ciegas”: los estudios adecuados te muestran cómo está tu metabolismo, tus deficiencias y lo que realmente necesitas para sentirte bien.
1. Biometría Hemática Completa
Qué mide: Evalúa el estado general de tu sangre, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Permite detectar anemia, inflamaciones, infecciones o fatiga crónica.
Por qué es importante: Muchas personas inician el año con cansancio o debilidad sin saber que tienen una deficiencia de hierro o vitaminas del complejo B. Tu nutriólogo usará estos datos para ajustar tu alimentación y evitar riesgos.
Ejemplo: Si tus glóbulos rojos están bajos, puede sugerirte incluir más alimentos ricos en hierro, como espinaca, lentejas o carne magra.
2. Perfil Lipídico (colesterol y triglicéridos)
Qué mide: Analiza tus niveles de colesterol “bueno” (HDL), “malo” (LDL) y triglicéridos.
Por qué es importante: No se trata solo del peso, sino de tu salud cardiovascular. El exceso de grasas saturadas o ultraprocesados puede elevar tus triglicéridos sin que lo notes, y con el tiempo, afectar tu corazón.
Ejemplo: Si tus niveles de LDL están altos, tu nutriólogo puede recomendarte reducir grasas trans y aumentar el consumo de aguacate, semillas y pescado.
Tip Cosmo: Hazlo en ayunas y repítelo al menos una vez al año, especialmente si tienes antecedentes familiares de colesterol alto.
3. Glucosa y Hemoglobina Glicosilada (HbA1c)
Qué mide: Tu nivel de azúcar en sangre en el momento y cómo ha estado en los últimos tres meses.
Por qué es importante: Es el estudio clave para prevenir o detectar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, incluso antes de que aparezcan síntomas.
Ejemplo: Si tu glucosa está normal pero tu HbA1c sale elevada, significa que tu cuerpo está empezando a tener dificultades para procesar el azúcar. Tu nutriólogo puede ayudarte con un plan que estabilice tus niveles a través de una dieta personalizada.
4. Perfil Tiroideo (TSH, T3 y T4)
Qué mide: Evalúa el funcionamiento de la glándula tiroides, responsable de regular tu metabolismo, energía y peso corporal.
Por qué es importante: Muchas personas que no logran bajar (o subir) de peso tienen alteraciones tiroideas sin saberlo. Si tus hormonas tiroideas están fuera de rango, ni la mejor dieta ni el gimnasio darán resultados hasta que se corrija ese desequilibrio.
Ejemplo: Un valor bajo de T4 puede indicar hipotiroidismo, que desacelera tu metabolismo. Tu médico puede recetar tratamiento y tu nutriólogo adaptará tu plan para equilibrar tu energía.
5. Análisis de Micronutrientes y Composición Corporal
Qué mide: Deficiencias de vitaminas (como D, B12, ácido fólico) y minerales (zinc, magnesio, calcio), además de la proporción de grasa, músculo y agua corporal.
Por qué es importante: Los planes de alimentación más efectivos se construyen con base en cómo está tu cuerpo realmente, no en dietas genéricas. Un buen nutriólogo realiza una evaluación con bioimpedancia o plicometría para diseñarte un plan 100% personalizado.
Ejemplo: Si tus niveles de vitamina D están bajos, podría estar afectando tu sistema inmune y tu estado de ánimo, incluso sin darte cuenta.
Conclusión Cosmo:
Antes de seguir modas o dietas milagro, escucha lo que tu cuerpo está tratando de decirte. Estos estudios no son solo para cuando “te sientes mal”: son la base para prevenir, equilibrar y optimizar tu salud desde dentro.
Comer bien no es cuestión de suerte, es cuestión de información. Y tu nutriólogo es tu mejor aliado para entenderla.