¿Perdiste la chispa? La verdad científica sobre el deseo espontáneo vs deseo reactivo

Descubre por qué el deseo reactivo es la clave para entender tu sexualidad y cómo la ciencia explica que no te pasa nada malo

Pareja bajo la luz chispa

Yana Iskayeva/Getty Images

Crecimos con la idea de que las “ganas” son como un rayo que te cae de la nada: ves a tu pareja y, mágicamente, estás lista. Pero, ¿qué pasa cuando ese “impulso” simplemente no llega? En un mundo que nos sobreexige estabilidad y productividad, hay que entender que el deseo no siempre es un motor, sino a veces una respuesta. No es que “no tengas ganas”, es que quizá tu cuerpo funciona bajo una lógica diferente.

Deseo Espontáneo vs. Deseo Reactivo

Para entender por qué tu forma de sentir es válida, recurrimos a la ciencia de la Dra. Emily Nagoski, doctora por la Universidad de Indiana y autora del bestseller “Come As You Are”, libro considerado la biblia moderna del placer femenino, quien explica que existen dos formas en las que nuestro cuerpo se “prepara” para un encuentro.

Deseo espontáneo

Es el que sale en las pelis. Aparece de la nada; tienes ganas sin que haya pasado algo antes. Es muy común al principio de una relación, cuando todo es nuevo y emocionante.

Deseo reactivo

Aquí es donde estamos la mayoría. Las ganas no aparecen antes del contacto, sino mientras está pasando. Primero necesitas el estímulo (besos, caricias, un ambiente relajado), y conforme empiezas a sentir más, tu cerebro dice: "¡Ah, claro, quiero más de esto!”. No es falta de interés, es que tu cuerpo necesita una “invitación” para activarse.

Lo que dicen los expertos

Esto no es una suposición. El Modelo de Respuesta de la Dra. Rosemary Basson, una eminencia en el tema, explica que la respuesta de muchas mujeres no es una línea recta, sino un círculo. Podemos empezar un encuentro sintiéndonos “neutras” y es el placer de las caricias lo que finalmente despierta las ganas.

Además, el Kinsey Institute menciona que todas tenemos un “acelerador” y un “freno”. Si estás estresada por el trabajo o cansada, tu freno está puesto. El deseo reactivo funciona cuando logras soltar ese freno y dejas que los estímulos externos hagan su magia.

Así que deja de culparte por no sentir ese “fuego” instantáneo todo el tiempo. La mayoría de nosotras funcionamos con deseo reactivo y es súper normal. A veces, solo necesitas empezar a conectar con tu pareja para que las ganas lleguen solas. El conocimiento es tu mejor aliado para dejar de vivir presionada y empezar a disfrutar tu realidad a tu propio ritmo. ¡Relájate y disfruta!

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