Si del cielo te caen limones…¡Conviértelos en oportunidades!

oportunidades

Todas pasamos por momentos difíciles que parecen convertir nuestras vidas en un caos. Si aprendemos a transformarlos en oportunidades para crecer y descubrir nuevas habilidades, el reto habrá valido la pena y seremos más fuertes. Antes de entender lo que significa resiliencia, esa nueva palabra que escuchas por todos lados, necesitas tener muy claro un concepto: la vida es un juego en el que participamos y en el que no está permitido perder. Eso lo sabemos desde tiempos ancestrales y de ello ha quedado testimonio en frases célebres, casos de éxito de muchos personajes que estaban destinados a fracasar y que supieron darle la vuelta a la suerte o destino para cambiar el rumbo de su historia, tomar las oportunidades y llevarse el éxito a casa, colocándolo en un lugar privilegiado para recordarse a sí mismos y a la humanidad que siempre hay una recompensa al final de un camino arduo. Una vez dicho esto tenemos que hablar de esos momentos en los que parece que todas las cosas buenas de la vida están tan lejos de ti, cuando piensas que la felicidad y las alegrías son inalcanzables y no solo nos referimos a aquellas de valor económico: también están los afectos, los logros académicos o profesionales y todo lo que forma parte de ti para darte la seguridad y satisfacción que te sostienen en tu camino vivencial.

¿Por qué tú sí y yo no?

Hablar de resiliencia es referirse a la capacidad de plantarle cara a los embates y a los avatares que supone la vida y sobreponerte a cada uno de ellos, pero es todavía más: transformarlos en oportunidades para ti, y en este punto es cuando seguro estás pensando que eso solo ocurre en las películas que llevan un mensaje de superación, tipo Rocky, pero ese milagro se da muchas más veces de las que te imaginas y en personas comunes. Natalia es uno de esos casos: sus padres están enfermos, él tiene cáncer y ella Alzheimer, y sobra aclarar que su rutina ha cambiado de forma radical porque es la única que puede cuidarlos. Por supuesto está agotada física y mentalmente, pero lejos de quejarse o de vivirlo con dolor, explica: “Para mí esto ha sido la prueba de que el amor existe, observar a mi mamá que en sus pocos momentos de lucidez se dedica completamente a cuidar a mi papá y ser testigo de la forma en que él se ocupa de que ella tenga todo lo que necesita, es lo mejor que me ha pasado. Es una etapa dolorosa, sí, pero llena de amor y de un gran ejemplo que llevaré conmigo hasta el final de mis días”. Eso no es lo único que le ocurre a Natalia: además, tuvo que abandonar su traba- jo como directora de comunicación en una importante empresa farmacéutica, pero dice: “He aprovechado este tiempo para tomar un curso en línea y sobre todo disfrutar de mis padres en todo lo posible; sé que es algo único e importante que no puedo perderme ni un segundo”. A veces pensar que este tipo de respuestas ante la tragedia es de unos cuantos privilegiados, es muy común, y en ese momento sentimos la necesidad de explicar por qué pueden hacerlo. En el caso de Natalia hay quienes le han dicho que por fortuna tiene lo económico resuelto y eso le quita un gran peso de encima, pero esto no le evita el dolor, el cansancio ni tampoco le salva de ver el deterioro que sufren sus padres; es su actitud diferente lo que la convierte en resiliente. De la resiliencia se sabe que desde el embarazo se empieza a desarrollar a través del contacto que el bebé tenga con su madre y se fortalece a lo largo de la infancia, pero si en tu caso –a pesar de todo– nunca lo has sido, siempre es momento de que puedas despertar esta cualidad, aprovechar las oportunidades, incluso ahora, y cambiar la forma en que enfrentas la adversidad.

Necesitas temple y fortaleza

“Todo lo que nos sucede nos deja huella, para bien o para mal, y determina nuestra salud mental. Vivir es encontrarse con la incertidumbre, con el interrogante de un futuro que no ha llegado y no sabemos si llegará”, explica Rafaela Santos, autora del libro Levantarse y luchar, Edit. Conecta, y agrega que cuando algo ocurre y cambia bruscamente tus planes, una de las primeras reacciones es la angustia, pero ante la amenaza es mejor tener confianza en que tienes las herramientas para afrontarla y superarla. La autora explica que es posible transformar las crisis en crecimiento e incluso aprender en muchos sentidos tras un desafío, pero necesitas asegurarte de que tu autoestima está sólida y fortalecida al igual que tu relación con las personas que amas, y algo muy importante es que tengas claros los recursos con los que cuentas, porque en conjunto todo esto hará que mantengas una actitud positiva.

Lo que se guarda en el maletín

El estrés es la otra cara de la moneda de la resiliencia, no puede ir una sin la otra, o dicho de otra manera, el estrés es una pesa que ejercita el músculo de la resiliencia y te prepara para no colapsar en un momento dado; por eso, como recomienda el doctor Hans Olvera, especialista en neurociencias, debes salir de vez en cuando de tu zona de confort, exponerte a nuevos retos que impliquen un riesgo como –por ejemplo– aplicar por un mejor puesto en tu trabajo, intentar algo que no has hecho por miedo al fracaso o hasta acercarte a alguien a quien ofendiste y no le ofreciste una disculpa. Estos ejercicios, por simples que parezcan, te preparan para situaciones más complejas y para ponerte alerta ante nuevas oportunidades. “Siempre pensamos en el estrés como algo negativo, pero es un impulso que requerimos para mantenernos alertas; no vamos a eliminarlo definitivamente de nuestra vida y lo mejor es aprender a convivir con él, canalizarlo de forma positiva y crecer a partir de su presencia”, afirma con precisión el especialista. No podemos esperar que siempre todo fluya perfecto en nuestras vidas, pero sí es posible fluir con suavidad en cualquier escenario que se presente, por dificil que sea. Si lo logras tendrás la capacidad para observar las cosas en su justa dimensión y responder de forma resiliente, es así como se aplica el adagio “si del cielo te caen limones, aprende a hacer limonada”. ¿Te golpearán los limones? Claro, eso es un hecho, pero tienes la opción de transformarte en lo más adecuado para aguantar los impactos, o bien seguir tu camino y mientras sacar provecho de la situación. ¿Qué eliges? ¿Tomarás las oportunidades? Por: María del Carmen López

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