¿Alguna vez has escrito un mensaje, lo has borrado y lo has vuelto a redactar varias veces antes de enviarlo? Cuando alguien nos gusta, es normal sobrepensar demasiado en cada palabra. Queremos demostrar interés, pero sin parecer intensas, tomar la iniciativa, pero sin sentir que estamos persiguiendo a la otra persona, y, sobre todo, evitar decir algo que pueda arruinar nuestras posibilidades de conquistarla. Pero aunque no lo creas, en este proceso de querer causar una buena impresión terminamos utilizando frases que no van con nuestra personalidad o con lo que realmente sentimos, provocando que la otra persona genere una percepción equivocada de nosotros, porque no se trata únicamente de lo que decimos, sino de cómo lo expresamos.
La Inteligencia Artificial nos ayudó a determinar tres patrones de mensajes que pueden proyectar una necesidad excesiva de aprobación y quitarle el potencial atractivo a una persona. La buena noticia es que pequeños cambios en la manera de expresarte pueden ayudarte a comunicar mayor seguridad, iniciativa y autonomía, sin necesidad de fingir indiferencia ni recurrir a juegos psicológicos.
Los 3 tipos de mensajes que te quitan el atractivo según la Inteligencia Artificial
1. Los mensajes que parecen pedir permiso para demostrar interés
Evita escribir: «Oye, ¿crees que podríamos ir al cine este sábado? Si no tienes otros planes, claro».
Mejor intenta: «Hay una película en el cine que creo que te va a encantar. ¿Te gustaría que fuéramos el sábado?».
La diferencia puede parecer pequeña, pero está en la intención que transmites. En el primer mensaje, antes de que la otra persona responda, ya estás anticipando la posibilidad de que no quiera verte. Incluso puedes dar la impresión de que estás intentando justificar tu invitación para evitar un rechazo.
La segunda opción demuestra iniciativa e interés, pero no debilidad. No estás esperando que alguien más proponga un plan ni minimizando tus ganas de compartir tiempo con esa persona. La diferencia está en hacer una propuesta sin disculparte por tener interés.
2. Los mensajes en los que te disculpas y justificas demasiado
Evita escribir: «Perdón por no contestarte antes, es que tuve muchísimo trabajo, después salí tarde, me quedé sin batería y ya no pude revisar el celular. De verdad, perdón».
Mejor intenta: «Tuve un día bastante ocupado, pero ya estoy libre. ¿Cómo te fue a ti?».
Cuando alguien nos interesa, podemos sentir la necesidad de justificar cada minuto que pasamos sin responder sus mensajes, pero este te quita valor e independencia. Y aunque ofrecer una explicación es completamente válido, especialmente si habías quedado en comunicarte, hacerlo constantemente puede transmitir que sientes la obligación de estar disponible todo el tiempo. Una persona segura de sí misma comprende que tener una vida propia no es algo por lo que deba disculparse.
La segunda opción comunica exactamente eso: tienes tus propias actividades, pero también estás interesada en continuar la conversación. El verdadero atractivo no está en fingir que no te importa responder, sino en demostrar interés sin sentir que debes justificar cada momento de tu vida.
3. Los mensajes en los que dejas todas las decisiones en manos de la otra persona
Evita escribir: «Oye, no sé si tengas tiempo algún día de estos, pero si quieres podríamos vernos cuando tú puedas. Me adapto a lo que me digas».
Mejor intenta: «Me gustaría verte esta semana. Tengo libre el viernes o el sábado, ¿cuál te funciona mejor?».
Hay una gran diferencia entre ser flexible y comportarte como si tu tiempo tuviera menos valor que el de la persona que te gusta. Cuando constantemente dejas que alguien más decida cuándo, dónde y cómo van a verse, puedes terminar creando una dinámica en la que tus propias necesidades pasan a segundo plano e inconscientemente provocas que la otra persona dé por hecho que puede verte cualquier día que quiera, lo que le quita el misterio y la emoción a la dinámica.