Hay algo en las flores que, cuando llegan los días más luminosos del año, se vuelve casi inevitable. No hablamos de estampados obvios ni de decoraciones infantiles, sino de pequeños gestos gráficos que convierten la manicura en un punto focal sutil, pero intencional. Esta temporada, las uñas se convierten en lienzo y las flores adoptan nuevas formas: más minimalistas, más estratégicas y, en muchos casos, inesperadamente sofisticadas.
La clave está en el equilibrio. Una base translúcida con una sola flor diminuta cerca de la cutícula puede sentirse tan poderosa como un diseño completo lleno de pétalos en tonos vibrantes. También entran en juego los contrastes: fondos lechosos con margaritas blancas, esmaltes pastel con trazos botánicos finísimos o incluso versiones en relieve que aportan textura sin saturar la mano.
Más allá del diseño, el acabado importa. Uñas cortas y redondeadas potencian un efecto fresco y juvenil, mientras que las almendradas o ligeramente más largas permiten composiciones más elaboradas. El brillo ultralustroso eleva cualquier propuesta, pero un top coat mate puede transformar un motivo floral clásico en algo mucho más editorial.
Las flores en las uñas no son una novedad, pero sí están viviendo una reinterpretación interesante. En lugar de replicar jardines completos, la tendencia apuesta por detalles bien pensados que dialogan con el resto del look: maquillaje ligero, piel luminosa y prendas en tonos suaves o contrastes marcados. La manicura deja de ser complemento para convertirse en acento, uno que anuncia la temporada sin necesidad de palabras.
Rosé Botánico Minimal
Rosa lechoso con micro hojas delicadas, elegante y sutil.
Margaritas Limón Sorbete
Amarillo pastel con flores blancas que gritan primavera luminosa.
Pastel Bloom en Almendra
Base nude con flores multicolor y puntas en tonos suaves.
Verde Jardín Moderno
Esmalte sólido esmeralda con flores minimal sobre base translúcida.
Blush Floral Translúcido
Nude lechoso con mini flores etéreas y destellos sutiles.