Este plan eliminó por completo el acné más molesto que existe

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Este plan eliminó por completo el acné más molesto que existe. Es decir, el acné hormonal que, siendo honestas, es probable que tú también lo tengas. Esta es la rutina que seguimos y te explicamos cómo funciona. En año nuevo mi piel nunca había lucido tan mal. Recuerdo perfectamente estar con todos mis amigos preparándonos en mi departamento para salir y ver los rostros de todos limpios, sonriendo y bailando. Y después ver mi propio reflejo con granitos y quistes en toda la zona de mi quijada. Mi seguridad se vino abajo, y ese momento –junto con esa sensación– es lo único que recuerdo de esa noche que debía ser feliz. Tengo 24 años (ya no soy una adolescente) y sigo una rutina de belleza muy rigurosa, una buena alimentación y duermo ocho horas diarias. Entonces, ¿por qué mi piel tiene acné y es un desastre? Todos me siguen diciendo que se me quitarán cuando crezca, pero honestamente ya estoy harta de esperar y esperar... Finalmente, consulté a mi amiga obsesionada con su piel, Ama, quien es una de las editoras de belleza de Cosmo. Le dije que haría cualquier cosa para solucionar los problemas de mi piel y me contestó que sería la candidata perfecta para la nueva columna de la revista Intervención para tu piel, un reto de tres meses donde las lectoras intentan solucionar sus problemas más molestos, como el acné. Me hizo una cita en el Union Square Laser Dermatology con la Dra. Shereene Idriss, quien había ayudado a varias editoras de Cosmo con sus problemas de acné.

Nuestro plan: deshacernos de mi acné existente y prevenir su reaparición de una vez por todas y para siempre.

Unos segundos después de quitarme el maquillaje frente a la Dra. Idriss, ya sabía que mi acné estaba relacionado con mis hormonas (como regla, los granitos en la barbilla significan acné hormonal), lo cual explica por qué todos los productos que había usado en mi rostro durante el último año simplemente no estaban funcionando. La Dr. Idriss me dijo que a diferencia del acné común y corriente, el tipo hormonal no se trata de manera efectiva con cremas que encuentras en todos lados, ya que se desencadena con factores internos y no externos (ocurre cuando las hormonas fluctuantes ocasionan una producción excesiva de aceites e inflamación). Para comenzar, la Dra. Idriss sugirió espironolactona, una medicina oral que se usa comúnmente para suprimir el acné hormonal en las mujeres reduciendo la producción de aceites. ¿La desventaja? La probé hace unos años y afectó mi periodo, así que no era opción para mí. En vez de eso propuso otra solución: antibióticos orales y gel Duac. La meta para los antibióticos era combatir las bacterias que ocasionaban mi acné y la inflamación desde adentro, porque los tópicos no siempre pueden penetrar la piel para llegar a la fuente del problema. Duac (una combinación de clindamicina antibacterial y 5% de peróxido de benzoílo) es básicamente un tratamiento superpoderoso para manchas, el cual me recetó para usar en mi barbilla, quijada y cualquier otra zona propensa a los odiados brotes. También estaba lidiando con mancha negras y cicatrices que se resistían a desaparecer. El término adecuado, de acuerdo con lo que aprendí, es hiperpigmentación postinflamatoria (PIH, por sus siglas en inglés), y es el resultado del trauma de la piel por condiciones como el acné quístico o irritación intensa. Para ayudarme a desvanecerla, la Dra. Idriss me recetó toallitas iluminadoras para usarlas todas las noches antes de ir a la cama. Cada una contiene una dosis de ácido glicólico para suavemente exfoliar la piel muerta, además de ácido kójico e hidroquinona, la cual suprime la pigmentación de las células. También me dio instrucciones concisas de no tocarme la cara, ya que exprimir los granitos es la manera más rápida para tener PIH. Me sentí bien con mi nueva rutina, era sencilla, directa, y no implicaba un sinfín de pasos complicados con muchísimos productos. Terminamos la consulta y la Dra. Idriss me dijo que regresara en ocho semanas para ver resultados y decidir qué seguimiento le podíamos dar. A los dos meses mi piel auténticamente se veía como nunca. En mi revisión solo tenía un granito en la barbilla. Y a diferencia del acné que había tenido, este granito no era nada (muy chiquito y desapareció a los dos días). La Dra Idriss me volvió a recetar antibióticos durante un mes más (nota importante: los antibióticos orales no son una solución a largo plazo para el acné. Solamente se toman de tres a cuatro meses como una manera de comenzar con el tratamiento) y me dijo que continuara con el gel. En cuanto a mi PIH, había reducido, pero no estaba por completo eliminado y, con honestidad, me sentí un poco decepcionada. Cuando le pregunté a la doctora, me dijo que era normal y que tomaría unos cuantos meses de uso religioso para ver los resultados finales. Soy muy impaciente, así que una vez que desaparezca mi acné la visitaré para un tratamiento de Fraxel. Es un láser que crea pequeñas lesiones en la piel, lo cual incita a la generación de nuevas células más sanas, y sin cicatrices. Es caro (como 20,000 MXN), pero me han dicho que es lo más cercano a un milagro para deshacerse del PIH, así que ya estoy ahorrando para hacérmelo. En general diría que mi intervención fue exitosa. Con mi nueva rutina, los productos son solo la mitad del precio de la que solía tener y obviamente mucho más efectivos (pueden ver mis fotos del antes y el después como prueba). Estoy muy contenta de no haber esperado como todos me decían, porque, en verdad, tener una piel limpia es algo increíble.

Este artículo fue originalmente publicado en nuestra edición:

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