1. Empieza con una mente abierta
No necesitas ser flexible, ni tener el outfit perfecto, ni saber los nombres en sánscrito. Solo necesitas ganas de conectar contigo. Cada cuerpo tiene su ritmo, y eso está bien.
2. Elige el estilo de yoga adecuado para ti
Existen muchas variantes:
- Hatha Yoga → ideal para principiantes.
- Vinyasa → fluido y dinámico.
- Yin Yoga → relajante y profundo.
- Power Yoga → más físico y activo.
Explora hasta encontrar el que te haga sentir en equilibrio.
3. Empieza en casa (pero con guía)
Puedes comenzar con clases en YouTube o apps guiadas, pero asegúrate de seguir a instructores certificados. Te ayudará a conocer posturas básicas y evitar lesiones. Cuando te sientas lista, considera tomar clases presenciales.
4. Crea tu pequeño espacio zen
No necesitas un estudio caro. Solo un rincón tranquilo, una vela, tu tapete y música suave. Haz que ese lugar se sienta como tu refugio personal para reconectar cada día.
5. Escucha a tu cuerpo, no al ego
Si una postura duele, no la fuerces. El yoga no se trata de “hacerlo perfecto”, sino de escuchar lo que tu cuerpo necesita en ese momento. Tu respiración te dirá cuándo avanzar o cuándo parar.
6. Aprende las posturas base
Comienza con lo esencial:
- Tadasana (montaña)
- Adho Mukha Svanasana (perro boca abajo)
- Balasana (postura del niño)
- Bhujangasana (cobra)
Estas posturas fortalecen, relajan y te enseñan la alineación correcta.
7. Sé constante, no perfecta
Mejor 10 minutos diarios que una hora una vez al mes. La constancia crea el hábito, y el hábito transforma. Haz del yoga un momento sagrado en tu rutina.
8. Hidrátate bien antes y después
Aunque no parezca un ejercicio “exigente”, el yoga activa músculos, sistema nervioso y circulación. Bebe agua o té antes y después de practicar para mantenerte equilibrada.
9. No te compares
Cada cuerpo es distinto. Alguien puede tocar el suelo con facilidad y tú apenas estirar los brazos… ¡y está bien! Tu práctica es tuya, no una competencia visual.
10. Aprende a respirar (de verdad)
La respiración es el corazón del yoga. Practica la técnica pranayama: inhalar profundo por la nariz, exhalar lento por la boca. Respirar bien mejora tu energía, calma y concentración.
11. Usa accesorios si los necesitas
Bloques, cinturones o cojines no son “trampa”: son aliados. Te ayudan a lograr posturas sin forzar tu cuerpo y a mantener la alineación correcta.
12. Cuida tu cuerpo antes y después de la práctica
Haz estiramientos suaves antes y después. Después del yoga, puedes aplicar un aceite relajante o darte un baño tibio para potenciar la relajación muscular.
13. Combina yoga con intención
Más allá del ejercicio, el yoga también es emocional. Puedes empezar tu práctica con una intención diaria: paz, claridad, fortaleza o amor propio. Eso transforma el movimiento en propósito.
14. Acepta los días buenos y los no tanto
Habrá días donde fluyas increíble y otros donde apenas logres concentrarte. No pasa nada. El yoga enseña paciencia y compasión contigo misma.
15. Recuerda: el yoga no se termina, se vive
No hay meta final ni postura perfecta. El yoga es un camino para conocerte, reconectarte y estar presente. Y lo mejor: siempre puedes volver a empezar.
Reflexión final
El yoga no es solo moverse: es respirar, soltar, aceptar y agradecer. Cada postura que conquistas no se trata de flexibilidad física, sino emocional. No busques verte bien haciendo yoga, busca sentirte bien haciendo yoga.