El Pilates no es solo una moda fitness; es una disciplina que fortalece el cuerpo desde adentro, mejora la postura, la flexibilidad y la mente. Si estás buscando una forma de ejercitarte que te ayude a reconectarte contigo sin agotarte, este es tu año para intentarlo. Y tranquila, nadie nace sabiendo: aquí te dejamos 10 consejos para principiantes que te ayudarán a enamorarte del método.
1. Empieza con clases para principiantes
Parece obvio, pero muchas personas se lanzan directo a clases avanzadas y se frustran. Busca un estudio o instructor que ofrezca sesiones “Pilates básico” o “Introductorio”. Ahí aprenderás los movimientos esenciales, la respiración y cómo activar tu core sin lesionarte.
Tip: No compares tu progreso con el de los demás. En Pilates, cada cuerpo tiene su propio ritmo.
2. Aprende la respiración (es la base de todo)
La respiración en Pilates no es un detalle, es el centro del método. Debes inhalar por la nariz y exhalar por la boca, controlando el abdomen. Esto mejora la concentración, oxigena tus músculos y te ayuda a ejecutar los ejercicios con precisión.
Ejemplo: Inhala al prepararte, exhala al hacer el movimiento.
3. Activa tu core, aunque no estés en abdominales
El “centro de poder” (o core) es el protagonista del Pilates. No se trata solo del abdomen, sino también de la espalda baja, los glúteos y los músculos profundos del torso. Mantén esa zona activa durante toda la clase: imagina que estás sosteniendo un corset interno que te estabiliza.
4. No necesitas máquinas para empezar
Aunque el reformer (esa máquina que parece un aparato de tortura elegante) es muy popular, puedes comenzar en casa con una colchoneta y tu propio peso corporal. El Pilates Mat (de suelo) es igual de efectivo para ganar fuerza y coordinación.
Extra: Hay cientos de rutinas en YouTube para principiantes —solo asegúrate de seguir instructores certificados.
5. Usa ropa cómoda y ajustada
Olvídate del look de gimnasio lleno de capas. El Pilates requiere libertad de movimiento y precisión postural. Usa ropa elástica y ajustada (leggings, tops, sin cierres o cordones) para que tu instructor pueda ver tu alineación corporal.
Evita los zapatos: el Pilates se practica descalza o con calcetines antideslizantes.
6. Escucha tu cuerpo (no lo fuerces)
El Pilates se basa en la precisión, no en la velocidad. Si sientes molestia o dolor, detente. No tienes que “aguantar” ni “empujar más”. El progreso en Pilates es sutil, pero constante.
Recuerda: no se trata de hacer mucho, sino de hacer bien.
7. Sé constante (aunque solo hagas 15 minutos al día)
El secreto está en la constancia, no en la intensidad. Practicar 2 a 3 veces por semana es suficiente para notar resultados en tu postura, abdomen y energía. Si no tienes tiempo, haz rutinas cortas de 15 a 20 minutos. Tu cuerpo agradecerá cada sesión.
8. Acompáñalo con buena hidratación y descanso
El Pilates estimula el sistema linfático y mejora la circulación, así que beber agua antes y después ayuda a eliminar toxinas y evitar calambres. Dormir bien también potencia los resultados físicos y mentales del entrenamiento.
Dato: los músculos se regeneran durante el descanso, no durante el ejercicio.
9. Combínalo con otras actividades suaves
Si estás comenzando, puedes complementar tus sesiones con caminatas, yoga o estiramientos. Esto mantiene tu cuerpo activo sin sobrecargarlo. El Pilates mejora tu rendimiento en cualquier otra disciplina (desde correr hasta bailar).
10. Ten paciencia: los resultados llegan, pero son progresivos
En palabras de su creador, Joseph Pilates:
“En 10 sesiones sentirás la diferencia, en 20 la verás, y en 30 tendrás un cuerpo completamente nuevo.”
Los cambios más notables están en tu postura, equilibrio, coordinación y autoconfianza. Así que no te desesperes: el Pilates es un viaje de constancia, no una carrera.
Conclusión
Comenzar en Pilates no se trata de flexibilidad ni de fuerza, sino de escuchar tu cuerpo y construir desde el centro. Este año, date el permiso de moverte con conciencia, respirar con intención y descubrir que la disciplina también puede ser suave.
“El cuerpo se transforma, pero la mente se libera primero.”