Olvídate de las posiciones de circo que ves en las películas. Ser “buena en la cama” no tiene nada que ver con la flexibilidad y todo que ver con la conexión, la comunicación y, sobre todo, tu propio placer. ¿Quieres que no pueda sacarte de su mente? Aquí está el manual.
El poder de la presencia y el entusiasmo
Estudios sobre satisfacción sexual realizados por el Instituto Kinsey en Argentina, revelan que la técnica es secundaria ante la actitud.
Comunicación vocal
No seas te quedes muda o como si nada pasara. Expresa lo que sientes: gemidos, palabras sucias o guía directa es el afrodisíaco #1. A los hombres les excita saber que te están dando placer.
Toma el control
No esperes a que él haga todo. Iniciar el movimiento, cambiar de posición o guiar su mano hacia tu clítoris demuestra seguridad, y la seguridad es increíblemente sexy.
Contacto visual
Es el “amarre” definitivo. Mantener la mirada durante los momentos más intensos crea una conexión cerebral que eleva la intensidad del orgasmo para ambos.
Explora su cuerpo
Muchos hombres se sienten descuidados en zonas que no son su miembro. Masajea su perineo, besa su cuello o juega con sus pezones. La sorpresa es la clave del recuerdo.
La mejor amante es la que más disfruta. Cuando tú te dejas llevar y priorizas tu clímax, la química se vuelve explosiva. ¡Sé la dueña de la noche!