Durante años hemos conocido a Fabiola Guajardo a través de los personajes que interpreta en la pantalla, pero detrás de cada uno de ellos existe una mujer con sus propias historias, emociones y experiencias que no siempre resulta sencillo compartir. Y aunque la actuación le ha permitido ponerse en los zapatos de otras personas, fue en la música donde encontró una manera de expresar todo aquello que llevaba guardado.
Lo que comenzó como una inquietud por explorar una nueva faceta artística terminó convirtiéndose en algo mucho más personal: un espacio para sanar, desahogarse y transformar sus sentimientos en canciones. En entrevista con Cosmopolitan México, Fabiola Guajardo nos habló sobre sus primeros pasos como compositora, las canciones que más le ha costado escribir y cómo este proceso le ha permitido descubrir una versión de sí misma que el público todavía no conoce. Una faceta que ella misma describe como «Fabiola al desnudo».
Fabiola Guajardo nos revela su faceta más íntima como compositora
¿Cómo surge tu inquietud por empezar a escribir?
En 2020 tuve esta inquietud de la música más a fondo, produje un show musical. Llegó pandemia y cerramos todo y tenía esta inquietud de seguir en la música. La vida me presenta con personas increíbles que me van guiando y una de ellas me dice: «Lo que tú necesitas es hacer tus propias canciones». Me presentó con compositoras y empecé a componer. Al principio no tenía ni pies ni cabeza lo que yo quería decir, pero ellas me fueron guiando. En mis primeras sesiones salieron canciones hermosas y muy personales. Después, con el tiempo, me di cuenta de que me gustaba mucho este proceso y quería seguir metiéndome en la composición. Me dieron la oportunidad de escuchar mis letras y melodías y fuimos dándoles forma. Así fue como empecé en esto. Fue un proceso muy satisfactorio del cual me fui enamorando. Yo encontré en la composición un nivel de desahogo que no me lo daba nada. Fue para mí como terapia.
¿Qué descubriste de Fabiola escribiendo canciones que nunca habías descubierto interpretando personajes?
Desde muy chica siempre he batallado mucho para expresar mis propias emociones. No sé si también sea parte de que soy actriz que para mí interpretar otras emociones me encanta, pero cuando empecé a escribir qué quería decir y lo que traía dentro, encontré una capacidad de expresarme sin exponerme. Fui descubriendo una sanación y un desahogo hermoso y me enamoré del proceso.
De todas tus canciones, ¿cuál ha sido la más difícil de escribir y por qué?
Hay varias. Hay una que fue muy complicada de escribir porque el sentimiento me ganó y empecé a llorar en el proceso. Me salían las palabras, pero las tenía atoradas. Eso me costó mucho. Pero también hay canciones que literal he compuesto en el clóset de mi casa que han sido muy difíciles, pero también han fluido muy bien.
¿Qué has aprendido sobre ti misma en este proceso de escribir?
Que es muy sanador. Lo he descubierto porque ya sabía la teoría, pero no la había puesto en práctica. Decir lo que sientes te libera de una manera asombrosa. Yo era esta persona que se ahogaba sola y no mostraba ese sentimiento, entonces me llegué a saturar hasta que descubrí cómo convertir en arte mis emociones.
¿Sientes que tus canciones muestran una versión de ti misma que el público todavía no conoce?
Definitivamente sí hay cosas que el público no conoce de mí porque generalmente me muestro como la actriz y digo lo que tengo que decir sobre mis personajes, pero no hablo de mí. Entonces en mis canciones sí es «Fabiola al desnudo».
¿Cuál de tus canciones representa mejor a la mujer que eres hoy en día y cuál a la mujer que tuviste que dejar atrás?
Hay una canción que se llama «Sola», de Maricela, que es un pedacito de lo que puedo representar hoy en día que antes no. «A dos de borrarte» y «Nadie se va como llego», que hoy las tiene Ángela Aguilar.