Los “casi algo” son cada vez más comunes en las relaciones sentimentales. Todas las mujeres en algún punto de su vida conocen a esa persona que no tiene etiqueta, pero con quien lo comparte todo. Es esa persona que parecía perfecta pero que, por alguna razón, la vida decidió que no podían tener una relación formal y se convirtieron en un sueño frustrado. Los planes a futuro parecen imposibles por una cuestión u otra, y, a pesar de que son vínculos llenos de conexión e idealización, regularmente no pasan de la etapa del enamoramiento.
Y es que, hay relaciones que terminan y duelen. Y luego están los “casi algo”. Esa persona con la que nunca llegaste a tener una relación formal, pero con quien imaginaste viajes, conociste su lado más íntimo, compartiste noches, mensajes interminables y suficientes momentos como para pensar: “esto podría convertirse en algo mágico”.
Spoiler: nunca se convirtió. Y lo peor de todo, es que aunque sabes que jamás será posible estar a su lado, no puedes dejar de pensar en él. ¿Por qué alguien con quien ni siquiera llegaste a ser oficialmente pareja puede ocupar tanto espacio en tu cabeza?
La respuesta tiene mucho que ver con una palabra: incertidumbre.
¿Por qué los “casi algo” generan tanta obsesión?
Es muy fácil entender la razón por la que un “casi algo” duele tanto: falta de respuestas. Cuando una relación termina con una conversación clara, existe algo que ayuda a procesarla: una explicación. Puede ser porque no funcionó, porque se acabó el amor o porque hubo una traición. Pero un “casi algo” suele dejar demasiados espacios en blanco.
"¿Qué habría pasado si hubiéramos seguido saliendo? ¿Por qué dejó de escribirme? ¿Y si sí hubiera funcionado? ¿Y si en realidad estábamos destinados a estar juntos? ¿Le gustaba de verdad? ¿Y si todavía siente algo?”. Debes saber que tu cerebro odia las historias incompletas, no tolera aquellas que no tienen respuestas o explicaciones claras. Por eso surge la incertidumbre, y la incertidumbre te lleva a que pienses aún más en ese “casi algo”.
La psicología ha encontrado algo muy interesante sobre la incertidumbre romántica. En un estudio, las participantes que no sabían con certeza cuánto les gustaban a determinados hombres reportaron sentirse más atraídas por ellos y también dijeron pensar en ellos con mayor frecuencia que quienes tenían información más clara sobre el interés de esos hombres. Esto concluye, de cierta manera, que no saber exactamente qué siente alguien por ti puede mantener tu atención enganchada.
No extrañas solamente a la persona: también extrañas la posibilidad
Tu mente no deja de repasar todos los momentos vividos y de preguntarse: "¿pudimos haber sido algo más?” Esta es la parte que más cuesta aceptar, que quizá no estás obsesionada con quien realmente era esa persona, sino con lo que pudo llegar a ser. Un “casi algo” no prospera, se queda estancado en su versión potencial, así que nunca llegas a conocerlo como una pareja real. Por eso, buscas completar los espacios vacíos con esperanza, recuerdos e ilusión, porque la historia quedó inconclusa, lo cual tu cerebro puede confundir con una historia que todavía tiene futuro.
Las señales mixtas te mantienen enganchada
Un día te da mucho, al otro no te da nada. Hoy te escribe, mañana desaparece. Le da like a tu historia, pero no te habla. Dice que te extraña, pero no propone verte. Y es así como entras en un bucle que te mantiene enganchada emocionalmente con una constante expectativa.
De acuerdo a la psicología, la incertidumbre en las relaciones se ha relacionado con respuestas emocionales y de estrés, y las investigaciones también muestran que algunas personas son más vulnerables a experimentar pensamientos obsesivos alrededor de sus relaciones, especialmente cuando existe ansiedad de apego. Por eso, a veces no es que estés “loca por él”. Estás atrapada en el ciclo de no saber qué va a pasar.