Vamos a tener la plática técnica que nadie te quiso dar. Los hombres viven obsesionados con los centímetros de largo, pero nosotras sabemos que la magia sucede en la entrada, no en el fondo. Si alguna vez sentiste que “mucho” te dolía o que “poco” no te llenaba, la ciencia tiene una explicación que les va a quitar un peso de encima a ellos y te va a dar mucho placer a ti.
Largo vs. Ancho
La ginecóloga y experta en salud sexual Dra. Lauren Streicher es enfática: la mayoría de las terminaciones nerviosas de la vagina, cerca del 90%, se encuentran en el primer tercio del canal vaginal. Esto significa que la estimulación más efectiva no viene de la penetración profunda que llega al cuello uterino, la cual suele ser dolorosa para muchas, sino de las paredes vaginales.
Aquí es donde entra el factor grosor. Un mayor diámetro asegura que haya una fricción constante tanto en el clítoris interno como en el famoso Punto G, que se ubica en la pared anterior. Al haber más “relleno”, el tejido se estira, enviando señales de placer mucho más intensas al cerebro. Además, el grosor permite que los labios vaginales y el clítoris externo reciban una estimulación indirecta rítmica, creando un orgasmo mucho más completo. Básicamente, preferimos la presión lateral que la “invasión” de profundidad.
Tip Cosmo
Si sientes que le falta “presencia”, simplemente cruza tus piernas después de que él entre. Esto aumenta la presión y simula ese grosor extra que tu cuerpo ama.
Deja de preocuparte por los mitos de la industria y empieza a disfrutar de la conexión real, porque en la cama la calidad de la presión siempre le ganará a la cantidad de la longitud.