Me puse relleno en los labios y fue... interesante

labios

Me puse rellenos para labios y fue... interesante. Siempre he tenido una relación de amor/odio con mis labios: amo el inferior y odio el superior. El de abajo está esponjoso y del tamaño perfecto para mi rostro, pero el de arriba es muy molesto porque prácticamente desaparece cuando sonrío. Durante años he usado cremas para darles volumen y diferentes labiales, pero ¿rellenos? Parecían demasiado para alguien de 26 años, sonaba como algo que solo haría una celebridad y de más edad. Un día una amiga se puso algo de relleno y se veían muy lindos, hasta naturales: como sus labios, pero mejores. Cuando me juró que el procedimiento era rápido, sencillo, y nada doloroso, decidí animarme y probar, a ver qué tal la experiencia.

PRIMERO INVESTIGUÉ UN POCO,

sobre todo a través de mi hermana Lauren, una de las editoras de belleza de Cosmo US, e hice una cita con una dermatóloga cosmética certificada, la Dra. Marina Peredo, de Skinfluence en Nueva York, muy recomendada. Mis nervios eran evidentes porque su primera pregunta durante la consulta fue “¿Eres virgen en cuanto a rellenos?”. Afirmé con la cabeza y le dije que quería algo sutil, nada de la- bios de pato. El plan: dos tratamientos espaciados por unas cuantas semanas para poder ver la diferencia en mi nueva apariencia. El primer paso fue una crema adormecedora (la zona de los labios es extremadamente sensible). Después de 30 minutos era el momento. Odio las agujas así que cerré mis ojos para enfocarme en mi respiración. Cada una de las siete inyecciones en mi labio superior se sintieron como piquetes (dolorosos pero soportables). La parte más incómoda fue la sensación del relleno moviéndose debajo de mi piel mientras se acomodaba. Me enfoqué en la sensación, lo esponjoso era demasiado para mí, y después ¡me desmayé! Desperté unos segundos después, desconcertada y sudando. La Dra. Peredo me aseguró que podía suceder eso si era mi primera vez; me brindó una bolsa con hielos y un jugo, y me dio tiempo para que me tranquilizara. Cuando volví a sentirme normal, le dije que estaba preparada para terminar. El labio superior quedaba listo, pero tenía que hacer tres pequeñas inyecciones en el inferior para crear el radio perfecto. Por último, masajeó el relleno en su lugar para eliminar cualquier acumulación.

SIN CONTAR EL DESMAYO,

el proceso postratamiento fue rápido. En cinco minutos, vi una diferencia en el tamaño y la forma de mis labios. El de arriba estaba grueso y lleno de vida, como lo había imaginado, y el de abajo lucía balanceado a la perfección. Me dijeron que los rellenos duran de seis a nueve meses, lo cual es fabuloso porque no son tan baratos. En conclusión: aún estoy traumada por haber- me desmayado en el consultorio, pero muy contenta con mis labios nuevos, lista para comenzar a ahorrar para mi segunda visita. Por: Lauren Balsamo

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