Dicen que recordar es vivir y, en cierta forma, Coach lo acaba de demostrar dentro de New York Fashion Week. La firma de moda neoyorquina celebró sus 85 años con la mejor fiesta, invitados de primera y una divertida propuesta de moda para la temporada Primavera–Verano 2027.
Nacida en la Gran Manzana, la firma evitó las clásicas retrospectivas y el ambiente de nostalgia, para celebrar a lo grande. “No quería hacer una retrospectiva. Tomamos ideas conocidas de Coach, las volteamos al revés, expusimos su construcción, las suavizamos y dejamos en ellas rastros de una celebración. Tener 85 años de historia nos da la confianza para mirar hacia adelante”, explicó Stuart Vevers, director creativo de Coach.
La pasarela se convirtió en toda una fiesta y contó con la presencia de sus amigos más cercanos, es decir, sus embajadores globales. En primera fila estuvieron Elle Fanning, con un abrigo de animal print y falda de cuero roja; SOYEON, en un red total look, y Storm Reid, en un minivestido a cuadros. También estuvieron Troye Sivan, Azzi Fudd, KiiiKiii, Toni Breidinger, Yasmin Finney, Flowerovlove, KK Arnold, Lauren Betts, Elyanna, Alessi Rose y Jazzy Davidson, así como el elenco de A Different World de Netflix, incluyendo a Maleah Joi Moon, Kennedi Reece, Cornelle Young IV, Alijah Kai, Chibuikem Uche y Jordan Aaron Hall.
Con ADN neoyorquino, Coach arma la mejor fiesta
¿Qué mejor manera de celebrar el aniversario 85 de Coach que con una pasarela de moda? Por supuesto, New York Fashion Week fue el mejor momento para hacerlo. Así fue que vimos desfilar conjuntos de aire sartorial de apariencia desgastada, como sacos y pantalones fluidos, acompañados de collares con dijes en forma de relojes, como un recordatorio del paso del tiempo.
También vimos tops sin mangas, algunos tejidos y otros de un cuero suave y ligero, decorados con bolsos que parecían clásicos monederos de broche; delicadas blusas de seda y vestidos fluidos realizados con forros reutilizados.
Pero, además de los acabados desgastados, lo que más nos sorprendió fue la combinación de texturas. Una riqueza de materiales, presente en gabardinas con mangas de jersey teñido, conjuntos de lino monocromático, vestidos en telas fluidas, tops en gasas semitransparentes y, sobre todo, faldas, pantalones y abrigos en piel (la especialidad de la casa).
No podían faltar los gorros de cumpleaños, algunos broches en forma de moños, clutchs con apariencia a cajas de regalos y ¡mucho confeti! Y lo más importante: un motivo para celebrar, porque, como bien apuntó Vevers: “Los aniversarios siempre me hacen pensar en las razones por las que celebramos... Celebran una vida compartida y todas las formas en que la vida deja su huella”.
Mientras que las primeras siluetas que desfilaron llamaban la atención por la ausencia de estampados (salvo un deslavado print floral) y una paleta monocromática neutra que iba del tono arena al café y del gris, pasando por el azul oscuro, al negro. Al avanzar la presentación, el panorama cambió hacia una paleta metálica, presente en ensambles en láminas doradas y plateadas, blazers y vestidos hechos como de glitter, así como tops y vestidos estampados con la leyenda: “Coach 85 anniversary” (en una tipografía retro).
Como broche de oro, las cortinas al fondo de la pasarela se levantaron para revelar a una pequeña orquesta de UpBeat NYC (organización sin fines de lucro que ofrece educación musical gratuita a jóvenes del Bronx), quienes interpretaron “Love Is the Message” junto con un grupo de saxofonistas y una pista en vivo. Cuando los modelos volvieron a salir, se les unieron ocho bailarines de voguing bajo la dirección de Arturo Lyons. En ese momento, una lluvia de confeti cayó sobre todos por igual.