Si estás buscando encender la chispa de la pasión y probar algo nuevo en la intimidad para encender la chispa de la pasión junto a tu pareja, tal vez debería de probar el método kivin, una técnica popular que está revolucionando el sexo oral.
Los especialistas en sexualidad coinciden en que esta técnica favorece a una estimulación más amplia y constante que te lleva a vivir nuevas sensaciones para conseguir mayor placer, además de romper con la rutina.
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¿Qué es el método kivin y cómo se hace?
A diferencia del sexo oral tradicional, en el que la estimulación suele realizarse de forma vertical, el método Kivin propone un cambio de ángulo: la estimulación se lleva a cabo de manera horizontal, es decir, de lado.
Esto no solo ofrece un ángulo diferente de estimulación que puede aumentar el placer, sino que también permite estimular más áreas sensibles como la vulva, los labios y el perineo, ampliando la experiencia y las sensaciones.
¿Cómo se practica el método kivin?
Este método se basa principalmente en cambiar la posición y el ángulo durante el sexo oral, y de forma general, se realiza así:
- En lugar de colocarse entre las piernas de frente, la persona se sitúa de lado, alineando su boca de forma horizontal con la vulva.
- Este ángulo permite movimientos más amplios y diferentes, en lugar del típico movimiento vertical.
- Al estar de lado, es más fácil estimular no solo el clítoris, sino también otras zonas cercanas como los labios y el perineo.
- Se pueden incorporar manos para complementar la estimulación y adaptarla a lo que resulte más cómodo y placentero.
- Ajustar ritmo, presión y movimientos según las sensaciones de la pareja es clave para que funcione mejor.
Beneficios:
Lejos de ser una fórmula mágica para aumentar el placer durante el sexo oral, esta técnica es, en realidad, una invitación a explorar más sensaciones desde otra perspectiva, rompiendo con la rutina en la intimidad; sin embargo, no son los únicos beneficios:
- Fomenta la comunicación y la atención a las reacciones de la pareja.
- Esta técnica facilita ajustar la intensidad según lo que resulte más placentero y así hacer que el momento sea más duradero.
- Es una forma de entender la intimidad como un espacio de descubrimiento, conexión y diversidad de experiencias.