Durante años, se ha pensado que el famoso punto G es la principal fuente de placer femenino; sin embargo, la ciencia y la sexología han ampliado el mapa del cuerpo femenino, revelando nuevas zonas igual de sensibles: el punto A.
Se trata de una zona aún más sensible que el punto G y que puede causar aún mayor placer, transformando por completo la experiencia íntima y llevándote a un nuevo nivel de orgasmos más intensos y placenteros.
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¿Qué es el punto A y cómo encontrarlo?
El punto A, también llamado “A spot” o zona erógena del fórnix anterior, fue identificado en los años noventa por el ginecólogo malayo Chua Chee Ann, que se ubica en la pared frontal de la vagina, entre el punto G y el cuello uterino.
De acuerdo con la experta en sexología, Valérie Tasso, es una zona de placer poco conocida, principalmente porque es de difícil acceso y muchas mujeres no están familiarizadas con ella.
“Se encuentra muy cerca del cérvix o cuello del útero, se suele mencionar que está a unos 7’5 centímetros de la entrada de la vagina (lo que sería unos dos o tres centímetros detrás del “punto G”) pero, personalmente, creo que esa medida peca de dos cosas: de ser demasiado específica y demasiado corta”, explica Tasso.
¿Cómo estimular el punto A y qué efecto causa en el placer femenino?
Según Valérie Tasso, estimular el Punto A puede aumentar significativamente la lubricación y también favorecer la aparición de orgasmos múltiples en la mujer; sin embargo, a diferencia de otras zonas más evidentes, el Punto A requiere una exploración consciente:
- Tiempo y relajación: La excitación previa es fundamental, pues sin ella, la zona puede pasar desapercibida.
- Estimulación profunda y suave: Los movimientos lentos y constantes suelen ser más efectivos que la presión intensa, y puedes usar juguetes.
- Ángulo adecuado: La inclinación del cuerpo puede marcar la diferencia; posiciones que permitan un acceso más profundo suelen favorecer su estimulación.
- Comunicación: Cada cuerpo es distinto, así que prestar atención a las sensaciones y ajustar el ritmo es clave.
El punto A no es un mito, sino una posibilidad más dentro del amplio espectro del placer femenino, y explorar sin prisa, sin expectativas rígidas y con curiosidad puede abrir la puerta a nuevas formas de conexión íntima.