Las películas de Hollywood nos han mentido descaradamente. Esa escena de pasión bajo el agua se ve divina en pantalla, pero en la vida real es la receta perfecta para una infección que te va a quitar las ganas de todo menos de llorar. Antes de que te dejes llevar por el “vibe” de sirenita con tu chico, hablemos de por qué el agua y tu zona V no son precisamente mejores amigos. Aquí te dejo la dosis de realidad para que disfrutes tus vacaciones sin terminar en la farmacia.
- Adiós a la lubricación. El agua (especialmente la clorada) elimina la lubricación natural de tu cuerpo. Según la Dra. Alyssa Dweck, esto causa micro-desgarros en la mucosa vaginal que facilitan la entrada de bacterias.
- El cóctel de bacterias. El mar tiene arena y microorganismos; la alberca tiene cloro y orina ajena. Al tener sexo, el agua “empuja” estos agentes hacia tu uretra, disparando el riesgo de cistitis e infecciones urinarias.
- Condones y fallos. El cloro de la piscina puede degradar el látex de los preservativos, haciéndolos propensos a romperse. Además, la sal del mar los vuelve resbaladizos.
- Infección por hongos. El cambio de pH que provoca el agua estancada o salada favorece el crecimiento de la Candida. No es la compañía que quieres en tus vacaciones.
Dato Cosmo
El agua no previene el embarazo. Muchas personas creen erróneamente que el agua “lava” el esperma, pero la realidad es que el riesgo de concepción y de ETS sigue siendo el mismo.