Obvio te ha pasado: tuviste una noche de pasión increíble, te metiste a bañar, usaste tu jabón favorito y, un par de horas después, ¡pum!, ese aroma característico sigue ahí. No, no es que te hayas bañado mal y mucho menos es falta de higiene. Es una reacción química un poco intensa que ocurre dentro de ti. En Cosmo te explicamos por qué tu cuerpo se aferra a ese “recuerdo” olfativo.
Semen vs. pH vaginal
De acuerdo con la Asociación Americana de Salud Sexual, el olor que describimos como “a sexo” es el resultado de una interacción bioquímica específica.
El choque de pH
Tu vagina es naturalmente ácida para protegerse de bacterias. El semen, por otro lado, es alcalino, o sea está más arriba en la escala del pH, para proteger a los espermatozoides. Cuando se mezclan, ocurre una reacción que libera compuestos orgánicos que tienen ese olor penetrante parecido al cloro o al amoniaco.
La absorción interna
Al haber semen dentro de ti, éste se aloja en los pliegues de las paredes vaginales. Aunque te laves por fuera, el fluido sigue ahí dentro liberando ese aroma conforme tu cuerpo lo expulsa lentamente.
Sudor y feromonas
Durante el acto, las glándulas de la zona vulvar liberan feromonas y sudor. Al mezclarse con las bacterias naturales de la piel, crean un “sello” oloroso muy resistente al agua jabonosa común.
¿Cuándo preocuparse?
Si el olor se vuelve similar al “pescado descompuesto” y se acompaña de picazón o flujo grisáceo, necesitas ir pero ya al ginecólogo.
Tu cuerpo es sabio. Ese aroma es señal de que todo ahí abajo está vivo y reaccionando. Si no hay molestias, ¡disfruta tu glow después del delicioso y deja que tu pH recupere su equilibrio solito!