¿Las fantasías sexuales son hereditarias? Expertos explican el origen de nuestro fetiches

Tener fantasías, incluso fetiches, es completamente normal, todos los tenemos, ¿pero cuál es su origen? Expertos explican si podemos heredarlos.

¿Las fantasías sexuales y los fetiches son heredadas?

¿Las fantasías sexuales y los fetiches son heredadas?

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Las fantasías sexuales están cada vez más presentes en nuestras vidas, y son completamente normales, podrían estar influenciadas por nuestras películas y series favoritas, o por los libros, ¿pero cuál es realmente su origen?

Para muchos especialistas en sexualidad, la idea de que los fetiches y fantasías sexuales se hereden de nuestros padres, no es completamente descabellada; sin embargo, más allá de la genética, también influyen otros factores.

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¿Las fantasías sexuales y los fetiches son heredadas?

La educadora y dominatrix Emme Witt señala que, aunque hay poca evidencia científica, no es imposible que las fantasías sexuales tengan un componente hereditario, pues explica que muchas personas desarrollan fetiches desde edades tempranas, lo que sugiere que podrían tener una base innata.

Por otra parte, diversos estudios en genética del comportamiento sugieren que no heredamos fantasías sexuales específicas, como un fetiche en particular, pero sí podríamos heredar ciertos rasgos que influyen en su desarrollo.

Entre ellos destacan la personalidad, la apertura a nuevas experiencias, el nivel de curiosidad sexual o incluso la forma en que el cerebro procesa el placer.

Lo que puede transmitirse biológicamente es la predisposición, no el contenido de la fantasía”, explican expertos.

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¿Las fantasías sexuales y los fetiches son heredadas?

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¿Cómo influye el entorno en nuestras fantasías sexuales y fetiches?

Expertos sugieren que la genética puede sentar las bases de nuestras fantasías y fetiches, pero el entorno es quien termina de moldearlos, pues se crean a parte de las experiencias personales, aprendizajes culturales, estímulos y la educación sexual.

Cabe recordar que el cerebro asocia el placer con la emoción, de ahí que vayamos construyendo nuestras fantasía de acuerdo con nuestras experiencias, cuando algo genera excitación, el cerebro lo registra y puede integrarlo en futuras fantasías.

La conclusión más aceptada es que las fantasías sexuales son el resultado de una combinación compleja: biología, psicología y contexto social, es decir, no vienen “programadas” en el ADN como tal, pero tampoco surgen de la nada.

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