La forma en cómo las nuevas generaciones experimentan su sexualidad, es completamente diferente a la de hace algunos años, ahora las parejas priorizan la comunicación para hablar de fantasías y juegos para reinventar la forma en la que experimentan el placer.
En este contexto, los juegos de castidad están ganando mucha popularidad entre las parejas, pues se trata de una práctica íntima que permite combinar el deseo y la anticipación para alejarse del sexo tradicional y transformar sus dinámicas.
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¿En qué consisten los juegos de castidad?
La castidad es una práctica vinculada al deseo de controlar o retrasar el placer sexual, ya sea de manera individual o mediante dinámicas de poder con una pareja que decide cuándo puede haber orgasmo.
Aunque cualquier persona puede participar en estos juegos, especialistas señalan que son más comunes entre hombres que asumen un rol sumiso o pasivo dentro de la dinámica de pareja.
“En su esencia, una parafilias de castidad gira en torno al control, la negación y la restricción voluntaria de la gratificación sexual”, dicen los expertos en sexualidad. “Renunciar a tu autonomía sobre el placer se convierte en una fuente de excitación, a menudo entrelazada con dinámicas de intercambio de poder”.
¿Cómo se practican los juegos de la castidad?
El fetiche de castidad puede vivirse de distintas maneras y con diferentes niveles de intensidad, puede practicarse en solitario como una forma de autocontrol sexual o formar parte de una dinámica entre parejas, especialmente en relaciones de dominación y sumisión, donde una persona controla o limita la gratificación sexual de la otra.
Los juegos de castidad pueden incluir reglas verbales donde la persona sumisa no tiene permitido tocarse, mientras satisface a su pareja dominante; sin embargo, la forma más conocida implica el uso de dispositivos de castidad que bloquean los genitales y cuyo control queda en manos de la pareja dominante, quien decide cuándo liberar el acceso al placer.
Estas dinámicas suelen combinarse con control del orgasmo y provocación sexual para intensificar la tensión y el deseo, siempre que sea consensuado, por eso la comunicación es de máxima importancia.