IMPORTANTE: Identificar que estás en una relación basada en la “química de trauma” es el primer paso, pero salir de ella puede ser un proceso complejo. Si te sientes atrapada en un ciclo de inestabilidad, ansiedad o dependencia emocional, recuerda que no tienes que hacerlo sola. Te recomendamos buscar el acompañamiento de un profesional de la salud mental.
Seguro te ha pasado que conoces a alguien y la chispa es tan intensa que se siente casi eléctrica, pero esa misma intensidad viene acompañada de una montaña rusa de ansiedad. En psicología, esto se conoce frecuentemente como química de trauma. A diferencia de la compatibilidad sana, que se siente como paz, la química de trauma se siente como una adicción.
El reconocimiento de heridas
Nos sentimos atraídas por personas que activan nuestras heridas de la infancia. Si creciste buscando la aprobación de un padre ausente, inconscientemente buscarás una pareja que te dé “migajas” para sentir la euforia de cuando finalmente te presta atención.
La confusión de la ansiedad
El cerebro suele confundir las mariposas en el estómago con señales de alerta. Si tu sistema nervioso está en modo “lucha o huida” debido a la incertidumbre de la otra persona, puedes interpretar erróneamente ese estrés como una pasión desbordante. Recuerda que una de tus escudos principales es tu intuición, aprende a escucharla: si la emoción que sientes viene desde el miedo o la duda, no es amor.
El ciclo de recompensa intermitente
Al igual que en las apuestas, el hecho de que tu pareja sea cariñosa solo a veces crea una dependencia química de dopamina. Esperas el “subidón” de afecto después de un periodo de frialdad, creando un vínculo que es difícil de romper.
Entender que la paz es más sexy que el caos es el primer paso para una relación de alto valor. Si se siente como una batalla, probablemente no sea amor, sino tu trauma buscando resolución.