La energía sexual no es solo tener ganas de saltarle encima a alguien; es ese brillo en los ojos, esa seguridad al caminar y ese magnetismo que hace que todos se detengan cuando entras a un lugar. Es tu fuerza vital pura. Si sientes que tu “chispa” está un poco apagada, es momento de un reboot energético. Vamos a empezar a ver esta energía como la batería de tu propio poder personal.
Elevar tu energía sexual comienza con la auto erotización. No se trata de masturbarse, aunque ayuda, sino de vivir una vida sensorial. Según la psicóloga y experta en deseo Esther Perel, el erotismo es “la cualidad de estar vivo”. Puedes elevar esta energía usando texturas que ames sobre tu piel, comiendo algo delicioso con total presencia o simplemente bailando sola en tu cuarto. Al activar tus sentidos, le estás diciendo a tu cerebro que el placer es tu estado natural, lo que eleva tus niveles de feromonas y te hace proyectar una confianza arrolladora.
Otra técnica clave es la transmutación. En lugar de dejar que esa energía se disipe, úsala para tus proyectos. La filosofía tántrica enseña que la energía sexual es la misma que la energía creativa. Si te sientes excitada o con mucha energía acumulada, enfócate en una meta difícil; notarás que tienes mucha más determinación. Finalmente, la conexión con tu suelo pélvico es vital. Realizar ejercicios de Kegel conscientemente no solo mejora tus orgasmos, sino que mantiene el flujo sanguíneo activo en tu “centro de poder”, haciéndote sentir más conectada con tu cuerpo y, por ende, mucho más magnética ante los demás.
Tip Cosmo
Usa lencería roja o encaje debajo de tu ropa de oficina, aunque nadie la vea. Ese secreto compartido solo contigo misma eleva tu vibración sexual instantáneamente. ¡Pruébalo y verás cómo todos te miran diferente!