Cada relación sentimental funciona de forma diferente. Mientras que hay parejas extremadamente unidas que pasan la mayor parte del tiempo juntas, hay otras personas que necesitan independencia y autonomía para sentirse bien dentro de un vínculo romántico. Sin embargo, al inicio de una relación es completamente normal querer pasar todo el tiempo del mundo al lado de esa persona, y lo último que quieres escuchar es que deberías verla menos. Después de una cita increíble quieres otra. Y otra. Y si pudieran desayunar juntos al día siguiente, muchísimo mejor. Si además existe la posibilidad de cenar juntos esa misma noche, todavía mejor.
Sin embargo, desde hace algunos años circula una curiosa regla para las relaciones nuevas: durante las primeras semanas deberías ver a la persona que estás conociendo únicamente una vez por semana. Supuestamente, mantener cierta distancia permite conocerse con mayor calma, conservar la emoción y evitar que la relación avance demasiado rápido y, eventualmente, se acabe la magia.
Pero ¿realmente ver menos a alguien al principio puede hacer que una relación tenga más posibilidades de funcionar?
¿Verse una vez por semana hace que una relación dure más?
La famosa recomendación de una vez por semana ha sido revelada por psicólogos como Seth Meyers, quien propone que durante aproximadamente el primer mes de una relación puede ser conveniente limitar los encuentros a una vez por semana y aumentar gradualmente la frecuencia después, aunque te mueras de ganas por estar con esa persona día y noche. La “lógica” de esta regla es que cuando conocemos a alguien que nos encanta podemos acelerar muchísimo las cosas, pero quizá esto no sea lo más conveniente.
Después de la primera semana, tres citas se convierten en cinco. Después cinco citas se convierten en dormir juntos prácticamente todos los días. Y cuando apenas han transcurrido unas pocas semanas de conocerse, ya comienzas a sentir que llevas años al lado de esa persona y que forma parte de toda tu rutina. Entonces ¿en dónde queda la emoción? Ir más despacio podría darte tiempo para procesar lo que estás sintiendo y, sobre todo, conocer a la persona sin dejarte llevar únicamente por la intensidad inicial.
Pero ojo, esto no es una regla ni una fórmula científica, sino una recomendación clínica para conseguir que una relación dure más tiempo de lo esperado. No existe un estudio que establezca que las parejas que se ven exactamente una vez cada siete días tengan más probabilidades de vivir felices para siempre.
Verse menos puede mantener la anticipación
¿Qué pasa cuando la persona con la que tienes una conexión emocional se va de viaje unos cuantos días? Comienzas a extrañarla y los sentimientos suben de intensidad. Sucede lo mimo cuando sabes que no vas a verla inmediatamente después de la primera cita: tienes tiempo para recordar lo que pasó, preguntarte qué ocurrirá en la siguiente y esperar con ansias el próximo encuentro.
Además, esta regla también te permite conocer a la otra persona más profundamente. Cuando empezamos con las citas románticas podemos caer en una intimidad muy intensa antes de siquiera conocer por completo a la persona, por lo que podemos terminar idealizándola sin haber profundizado realmente en el vínculo.
¿Verse una vez por semana no funciona para todas las parejas?
No hay una regla universal que indique que la regla de “una vez por semana” funcione para todas las parejas. Dos personas pueden verse una vez por semana y construir una relación increíble. Otras puede verse cuatro veces y hacer exactamente lo mismo. Y algunas pueden verse una vez cada siete días y pasar los otros seis discutiendo por WhatsApp.
La frecuencia por sí sola no determina la calidad de un vínculo, también tienen que ver factores como conexión, compromiso, lealtad y comunicación.