¡Qué incómodo!: ¿Qué le pasa a tu cuerpo en el gym?

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Estás en la mitad de la rutina y tu cuerpo decide hacer lo suyo; miras a tu alrededor y a nadie más le está sucediendo. ¿Qué ocurre? Evidentemente quieres saberlo, pero no le preguntarás a tu instructor para descubrirlo, así que continuas en silencio y te vas a casa avergonzada. Bueno, dejamos nuestro orgullo atrás y le preguntamos a los expertos todo lo que quieres y necesitas saber.

Cuando hago cardio me mareo. ¿Es porque no estoy en forma?

Buenas noticias: no tiene nada que ver con tu condición física. “Los ejercicios de alta intensidad pueden hacer que el flujo de sangre y oxígeno pasen de tu estómago a los músculos”, explica la entrenadora Ciara Madden*. “Este cambio puede ocasionar náuseas al comienzo de tu ejercicio”. Respira. LA SOLUCIÓN: Calienta antes de la acción (eleva tu ritmo cardiaco lentamente), evita comer una o dos horas antes y no bebas nada 10 minutos antes de tu ejercicio. ¿Te sientes rara al terminar? “Esto puede ser por la disminución natural de la presión sanguínea cuando dejas de ejercitarte”, dice el Dr. John Etherington, presidente de la Facultad del Deporte y Medicina Deportiva del Reino Unido. No olvides tampoco enfriar tu cuerpo al terminar.

¿Cómo evito ese gas en la clase de yoga?

El gas vaginal o ventosidad vaginal, no importa cómo lo llames, es vergonzoso. “Siempre describo la vagina como un buzón, la parte delantera y trasera deben estar soportadas por músculos y tejidos conectivos”, explica Kate Walsh, especialista en fisioterapia pélvica del Mallucci London. “Las debilidades de las paredes vaginales pueden crear bolsas de aire cuando queda encapsulado”. Los movimientos del yoga simplemente los liberan. LA SOLUCIÓN: “Los ejercicios constantes de los músculos pélvicos ayudan a fortalecer el soporte de la vagina”, dice Walsh. También exhala en vez de inhalar al levantar tus caderas (reduce la cantidad de aire que tu cuerpo toma en cada movimiento), eliminando la vergüenza potencial. Te ayudará no comer una o dos horas antes de tu clase, para que estés (y te sientas) más liviana.

¿Por qué me sale un parche mojado ahí? ¿Es sudor?

Es hora de tu clase de biología. Hay dos tipos de glándulas de sudor: ecrinas (producen humedad) y apocrinas (que le dan olor). Nuestra piel está cubierta por aproximadamente de 2 a 5 millones de glándulas, pero debido a los altos niveles de grasa y pelo, nuestra entrepierna y axilas contienen más apocrinas. Si tu rutina mantiene tus piernas juntas, es casi inevitable que aparezca una sospechosa mancha. ¿Sientes que sudas más que las demás? Es completamente normal e involucra muchos otros factores, desde la habitación donde estás hasta lo estresada que te sientes ese día. LA SOLUCIÓN: No uses prendas de color gris claro (aunque esté de moda, es un imán de manchas) y elige una tanga cómoda de algodón. Ten en cuenta que sudamos mucho más por el estrés y este sudor proviene de las incómodas glándulas apocrinas, así que seguro transpirarás ese día si te ejercitas demasiado y estás bajo presión. Además, recuerda que todos sudamos y es señal de una buena rutina de entrenamiento. ¡Enorgullécete de esas manchas!

¿Por qué me dan ganas de hacer pipí cuando levanto pesas? ¿Qué le pasa a mi cuerpo?

Es completamente normal. Esto ocurre por el incremento en la presión abdominal que actúa en dirección hacia la vejiga. Por ejemplo, lo que le pasó a Paula Radcliffe se debe al movimiento de arriba a abajo al correr que puede estimular el colon. LA SOLUCIÓN: Todo puede empeorar al beber mucha agua, lo cual llena tu vejiga y afloja tus heces. Toma lo necesario y evita comer al menos una hora antes de tu rutina de ejercicio o de una sesión intensa para esquivar cualquier eventualidad no deseada.

No me gusta que me toquen. ¿Cómo se lo digo a mi entrenador?

A veces necesitan tocarte (para que lo sepas). Y claro, eso puede causar todo tipo de preocupaciones para ti y para ellos. Pero ¿qué tanto es demasiado? Y ¿necesitan respirar en tu cuello mientras perfeccionas tu sentadilla? Puede ser difícil de descifrar, pero confía en tu instinto. “Un buen entrenador personal solo hará contacto físico si es esencial, o por seguridad o para mejorar tu técnica”, explica Paul Swainson, director de entrenamientos personales de Future Fit Training. LA SOLUCIÓN: “Procura decir ‘Creo que se me facilitaría con un poco más de espacio. ¿Puedes decirme cómo o hay otra alternativa?’, por ejemplo”, recomienda el experto, explicando que un buen entrenador siempre estará contento de que expreses tu opinión. Una regla de oro: pídele que solo toque tus articulaciones (como codos y rodillas) en vez de las partes más suaves (como los muslos o el ab- domen) que generalmente son zonas más íntimas.

¿Debería saltarme el gym si estoy en mi periodo?

Hay una razón científica que explica por qué quedarse en cama es más atractivo que hacer una rutina y tiene que ver con las hormonas. “Justo antes y durante tu periodo hay una caída en los niveles de estrógeno y progesterona, que juegan un papel clave en la fortaleza del tejido suave”, explica Walsh. “Tus músculos se fatigan más rápido”. Sin embargo, algunos científicos creen que la baja de hormonas puede incrementar tu tolerancia al dolor, así que básicamente depende de cómo te sientas. LA SOLUCIÓN: “Si tu periodo siempre te obliga a tener mal humor o a sentirte cansada, la dosis de endorfinas del ejercicio puede ayudarte”, aconseja Keith McNiven, fundador de la compañía Right Path Fitness. Solo haz ejercicios sencillos que mejoren tus niveles de energía sin mayores esfuerzos. Por: Amelia Jean Jones

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