¿A qué debería saber el semen? Un experto médico explica

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Esta mañana, en un día en que muchos del equipo Cosmo padecen resacas, les pregunté cruelmente: “¿A qué sabe el semen?” Y a pesar de las arcadas de las personas que estaban a punto de vomitar, obtuve algunas respuestas honestas/horribles/reveladoras.

Sus respuestas iban desde: “Como tragar accidentalmente agua de mar” y “Salado, viscoso, cálido” hasta “Agrio”. “El semen de mi novio ocasionalmente sabe un poco a café, lo cual no es malo, sin embargo, ciertamente no lo sacaba de una taza todas las mañanas”, me envió alguien en un correo electrónico.

A pesar de estar desesperada por saber todo sobre su vida sexual, mi pregunta tenía un propósito PROFESIONAL: descubrir cómo debería saber el semen saludable. Y para determinar si comer ciertos alimentos (todos han escuchado el mito de la piña, ¿verdad?) Puede hacerlo más delicioso. Sin embargo, esto es lo que dicen los expertos…

Entonces, ¿a qué sabe el semen saludable?

La Dra. Shirin Larkhani, un médico general, explica que aunque el sabor del semen puede varias enormemente de una persona a otra, hay ciertos gustos comunes que indican que el semen es saludable.

“Varios fluidos se combinan con los espermatozoides para producir semen, cada uno influye en el sabor”, dice. “Los espermatozoides pasan a través del vas deferens y hacia la ampulla - donde un antioxidante que también desarrollan los hongos es producido. Esto puede darle al semen un sabor parecido al del champiñón. La ampulla también agrega fructosa que le agrega un sabor un poco más dulce. Cuando alguien eyacula otros fluidos corporales de la glándula de la próstata puede alterar de nuevo el sabor y el olor. Huele a cloro por el contenido alcalino”.

También dice que el semen saludable es “un líquido blanco o gris turbio que es más espeso que el agua y casi gelatinoso”, pero que también puede ser un poco amarillento.

¿Comer diferentes alimentos puede hacer que el semen sepa mejor?

Probablemente hayas escuchado el rumor de que la piña puede hacer que el semen de alguien sepa mejor. Entonces, ¿hay alguna verdad en ello? “Aunque no hay evidencia científica concluyente para probar esto, es lógico que los alimentos con un sabor u olor fuerte, afecten el sabor y el olor del semen”, dice la Dra. Larkhani.

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Foto: Getty

“Las verduras de sabor fuerte como la coliflor, el brócoli, el ajo y la cafeína pueden hacer que el semen sepa u huela desagradable. Mientras que la piña, las naranjas y otras frutas dulces pueden hacer que tenga un sabor más dulce. Esto se debe en gran medida a cómo las enzimas en los alimentos se descomponen y afectan las proteínas, lo que afecta el sabor y el olor. Sin embargo, esto es muy subjetivo, así como nuestros gustos varían con la comida, es lógico que nuestros gustos en el semen también lo hagan”.

La doctora general, Diana Gall, está de acuerdo y dice que el semen puede tener un sabor amargo porque el alcalino, y que es por eso que comer alimentos ácidos podría cambiar el sabor también. “Aunque necesitarían consumir muchos de estos alimentos para notar un cambio en el sabor”, agrega.

“Estar hidratado o deshidratado también tiene un efecto en el sabor del semen, cuando más hidratado esté, más suave será el sabor. Las dietas más saludables tienen más probabilidades de producir un semen de mejor sabor y menos amargo”.

Qué hacer si el semen con el que estás cara a cara huele o sabe un poco… funky

“Nuestros cuerpos suelen juzgar los olores y sabores que no son correctos, por ejemplo, podemos oler cuando la carne se ha pasado o cuando algo está podrido en el refrigerador”, explica la doctora. “Del mismo modo, si el semen huele a podrido, asqueroso o a pescado, algo no está bien. Podría ser que hay una infección, por lo que sería buena idea buscar ayuda médica”.

Los olores anteriores podrían ser signo de una infección o ITS, explica la Dra. Larkhani. Incluso podría ser una infección bacteriana, y esto es más probable si el propietario del semen también nota secreciones o picazón. Si te preocupa, busca ayuda médica.

Este artículo fue originalmente publicado en Cosmopolitan UK