“Vaginal Gazing": Por qué deberías mirarte con un espejo hoy mismo

¿Conoces realmente tu vulva? Descubre la práctica del vaginal gazing para detectar cambios de salud y reconectar con tu placer de forma radical.

Mitos sobre la lubricación vaginal que es momento de desechar para mejorar la salud íntima

“Vaginal Gazing": Por qué deberías mirarte con un espejo hoy mismo

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Es increíble que sepamos hacernos un contouring perfecto pero no tengamos ni idea de cómo se ve nuestra propia vulva de cerca. El “Vaginal Gazing” no es una práctica hippy, es salud preventiva y autoconocimiento puro. Si quieres ser la dueña de tu placer, primero tienes que ser la dueña de tu mapa. Así que hoy, después de bañarte, agarra un espejo y prepárate para la cita más importante de tu vida: la que tienes contigo misma.

  1. Salud preventiva. Según la ginecóloga Dra. Jen Gunter, conocer tu apariencia “normal” es vital para detectar cambios en el color, lunares nuevos o lesiones que podrían indicar desde una infección hasta condiciones más serias.
  2. Mapeo del placer. No puedes pedir lo que te gusta si no sabes dónde está. Localizar el capuchón del clítoris, los labios menores y la entrada vaginal te ayuda a dar instrucciones precisas en la cama.
  3. Adiós a la vergüenza. El sexólogo Dr. Ian Kerner afirma que observar tu anatomía ayuda a desmantelar los tabúes de “suciedad” o “fealdad” impuestos por la pornografía o la educación restrictiva.
  4. Empoderamiento biológico: Al igual que celebramos nuestras texturas reales, reconocer tu vulva como algo único te libera de comparaciones absurdas.
  5. ¿Cómo hacerlo? Usa luz natural o una lámpara potente, un espejo de mano y colócate en una posición cómoda, como en cuclillas o acostada con las piernas abiertas. Respira y observa sin juicio.
Signos de anomalías en el fluido vaginal.jpg

Si quieres ser la dueña de tu placer, primero tienes que ser la dueña de tu mapa.

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Cosmo Tip: tu ginecóloga es tu mejor aliada, no Google

El autoconocimiento es el primer paso, pero el diagnóstico real le toca a los expertos. Lo ideal es visitar a tu ginecólogo al menos una vez al año para tu chequeo de rutina, pero si al hacer tu exploración notas algo que no estaba ahí, como un bulto, un cambio de color persistente, flujo con olor extraño o picazón, la cita debe ser inmediata. Por lo que más quieras: ¡no busques tus síntomas en Internet! Google siempre te va a decir que es lo peor, y podrías terminar aplicándote yogur, vinagre o aceites raros que solo empeorarán el pH de tu zona V. Si sientes algo “raro”, mantén la calma, suspende el uso de jabones con fragancia y corre con un profesional.

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