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S.O.S: ¿Cómo neutralizar a una persona tóxica?

¿Qué tienen en común esa compañera de trabajo que lo ve todo negro, ese ex al que dejaste porque siempre quería salirse con la suya o tu madre, que siempre se hace la víctima en las reuniones familiares? Todos ellos son gente tóxica dispuesta a amargar la vida a quien tiene cerca. Pero, tranquila, neutralizarla es posible.

ENTRAR EN BUCLE

No hay contouring tras el que se pueda esconder una persona tóxica. Según la psicóloga Silvia Congost, autora de Si duele, no es amor (Ed. Zenith), “la gente tóxica es aquella que hace que acabes sintiéndote mal, saca lo peor de ti o te arrastra a involucrarte en situaciones que no deseas. Su manera de ser, comportarse o tratar te genera ansiedad, te hace sentir pequeño o te crea malestar”.

En definitiva, te cuesta ser tú misma y, a su lado, acabas por hacerte invisible. La psicóloga emocional Ciara Molina, autora de Emociones expresadas, emociones superadas (ed. Zenith), explica que “con esas personas hay relaciones retroalimentadas por un bucle negativo en el que nos quedamos como enganchados y del que nos resulta difícil salir”.

DE UNA Y MIL CARAS

Por mucho hechizo metamorfomago, made in Hogwarts, que utilice una persona tóxica, no va a engañarte si prestas atención al amplio catálogo que hay, según nuestras dos expertas.

Empezamos por el quejumbroso, porque ¿quién no conoce a alguien que se pasa el día protestando sin motivo aparente? Muy parecido a ése es el negativo, que siempre ve el vaso medio vacío y acaba deprimiendo a quien esté a su lado. Aún peor resulta el agresivo: ya sabes, esa que nos intimida y ofende con sus comentarios (sí, sí, como esa amiga que siempre ridiculiza tu outfit cuando salen de fiesta).

Ante un culpabilizador en pleno ataque de ego, mejor una retirada a tiempo, porque cuando las cosas vayan bien dirán que es gracias a ellos, pero si van mal será por culpa de otros.

El envidioso también forma parte de esta toxic list: se compara con los demás constantemente y, al pensar que no puede lograr lo que otros consiguieron, descarga su frustración descalificándolos. ¿Te suena?

Y luego están los dramáticos, que montan shows dignos de un Oscar fingiendo que son víctimas para que acabes sintiéndote culpable y hagas lo que quiere.

Aún más allá va el manipulador, que te arrastrará hacia donde quiera por su propio interés. Por último, no pierdas de vista al perverso narcisista: incapaz de sentir empatía, no conecta con el dolor ajeno si no es en su propio beneficio.

¿Y ESTO ES CONTAGIOSO?

La respuesta es sí. Ahora bien, don’t panic! Tu propia conducta ante un tóxico y la percepción que tengas de ti misma forman parte del antídoto para que la realcen y no te pase factura.

Según Ciara Molina, “las emociones se contagian y, además, aprendemos por imitación, así que estar expuestos a esta constante toxicidad puede acabar por afectarnos y convertirnos también en un tóxico más si no tenemos reforzado el concepto de nosotros mismos.

Esto es muy común, por ejemplo, en las relaciones de dependencia”. Para que esto no pase, debemos haber hecho un proceso de crecimiento personal que nos permita ver a la otra persona desde su parte herida, comprendiendo que si se comporta así y no de otro modo es porque no es consciente de ello.

Como explica Congost: “Si uno es incapaz de verse a sí mismo desde fuera y no se da cuenta de que su manera de actuar intoxica y genera malestar en los demás, sin duda alguna, jamás cambiará”.

SUPERPODERES ‘ANTITOX’

Será innecesario buscar nada fuera de ti para blindarte ante el comportamiento tóxico. “No podemos escoger hacerlo sin más, ya que las emociones nos sobrevienen de manera abrupta”, asegura Ciara Molina. Lo que sí podemos es influir en nuestro modo de pensar y hacer que se modifique nuestra emoción. La experta te explica cómo lograrlo:

“En primer lugar, piensa que tú eres tu mejor aliada y tu peor enemiga: el punto de partida desde dónde empezar a construir la vida que deseas. La valoración y el concepto que tengas de ti misma es la base que te fortalece o te debilita. Aprende a comunicarte asertivamente, a decir lo que piensas, sin entrar en conductas sumisas ni agresivas. Establece límites saludables y di no sin sentirte culpable. Rodéate de personas positivas, que te carguen de energía vital. La meditación ayuda a que las cosas se vean de otra manera y sirve de impulso para llegar adonde queramos. No te quejes de la situación tóxica: abandona el papel de víctima; mejor ten una actitud proactiva que te libere del círculo vicioso en el que te encuentras. Y recuerda que somos nosotros los que le damos el poder a los demás sobre nuestro estado emocional, así que empieza a poner la atención en ti misma y construye relaciones saludables que nutran y llenen tu vida de aquello que te hace feliz”. Y Silvia Congost insiste en no pretender cambiar al elemento tóxico: “Eso es no aceptar la realidad. Si dejamos de engañarnos, todo será mucho más fácil”.

¡HASTA AQUÍ!

En las relaciones con personas tóxicas todo tiene un tope. ¿Dónde marcarlo? Según Molina, “si la comunicación con el otro te hace daño, te impide seguir desarrollándote y hace que relegues aquello que para ti es importante, hay que establecer un límite.

La clave está en aceptar en vez de tolerar, porque cuando lo hago asumo algo que no puedo cambiar, me quedo ahí y me produce malestar. Sin embargo, al momento de que acepto asumo que no lo puedo cambiar y suelto emocionalmente el malestar, y logro así seguir con mi vida de un modo más saludable”. Poner tierra de por medio es vital para Congost: “Porque, tarde o temprano, acabarán por contagiarnos. Cuando detectemos la ansiedad o la tristeza, es hora de tomar distancia”.

TE SACO DE MI VIDA… ¿O NO?

Deshacerse de la gente tóxica no siempre es tan fácil como tirar a la basura esos taconazos que te machacan los pies. Para Ciara Molina, sí es posible. “No digo que sea un camino fácil, pero tampoco imposible.

Lo primero es identificar si realmente estamos inmersos en algo así. Si llegamos a la conclusión de que sí, entonces trataremos de averiguar qué papel jugamos en ella: salvadora, maltratada, sumisa… Teniendo clara nuestra participación dentro de la trama, decidiremos abandonar nuestro rol para buscar un cambio de actitud en la otra persona.

Por ejemplo, para que sea factible el papel de verdugo debe existir alguien que asuma el de víctima. La comunicación siempre será la herramienta emocional básica, por medio de ella expondremos nuestros sentimientos y tomaremos las decisiones que sean acordes a nuestro bienestar. Debemos tener siempre claro que nada nos ata a nadie, que somos libres para decidir con quién queremos estar”.

Para Silvia Congost, todo depende de qué está convirtiendo esa relación en tóxica: “Si son aspectos que no chocan frontalmente con tus valores y los dos son conscientes de ello, pueden intentar reconducirlo. Pero si ambas partes no aceptan su responsabilidad y uno cree que toda la culpa es del otro, entonces no habrá nada que lo vuelva a convertir en una relación sana”.

LA LIGA DETOX

Si Superman y otros superhéroes for- maron la Liga de la Justicia, ¿por qué luchar sola contra tus villanos tóxicos? “Cuando hay un vínculo afectivo con la persona tóxica, cuesta ser objetivos. Ventilar estas emociones con gente de confianza ayuda a cuestionar si lo que vives realmente merece la pena”, asegura Ciara Molina.

“Para ellos has de ser lo más honesta posible contigo y con el mensaje que transmites. Así no condicionarás la respuesta”. ¿Y si el problema es tu pareja? Entonces, Silva Congost recomienda “aceptar que, quizá, no te sientes amada, y estás ahí más por pena, culpa o miedo que por amor sano y consciente. Habría que acabar esa relación porque será una liberación. Y en eso siempre es bueno contar con ayuda psicológica”.

¡TÓXICO NEUTRALIZADO!

¿Cómo neutralizar a la persona que nos arruina la vida con su toxicidad? “Quizá, sin dar crédito al papel que re- presenta, aunque es mucho más sano alejarse que intentar neutralizar a alguien que no va a cambiar”, dice tajante Congost.

El consejo de Molina tiene que ver con la manera en la que tú vivas la experiencia: “Influye más nuestra actitud ante lo que nos ocurre que lo que sucede en sí. El comportamiento de la gente tóxica no es el que nos arruina la vida, sino la interpretación que hacemos de la situación”. Asumamos que somos el capitán de nuestro barco.

¿Y SI LA TÓXICA SOY YO?

¡No vamos a culpar continua- mente a los otros! Todos escondemos un lado oscuro que, quizá, resulte tóxico para los demás. ¿Cómo actuar entonces? Las psicólogas Silvia Congost y Ciara Molina nos aportan las pistas.

Si te das cuenta de que eres una persona tóxica, ya tienes mucho a tu favor, por- que reconocerlo es el primer paso para conseguir un cambio efectivo.

  • Toma conciencia de cuálesson las limitaciones, miedos y dudas que te llevan a adoptar un papel protagonista en esa rela- ción tóxica. Sólo así podrás superar las razones de tu manera de actuar.
  • Trabaja en el autoconocimiento, la comunicación contigo misma, la identificación de tus habilidades y capacidades, y la manera de relacionarte con los demás.
  • Haz una valoración objetiva que te indique con sinceridad las cosas que quieres mantener y las que deseas cambiar.
  • Si ves que no eres capaz de superar ese comportamiento tóxico sola, recurre a una ayuda externa para conseguirlo.
  • Libros, películas inspiradoras y terapias conductistas, diseñadas por psicólogos, serán tus aliados.

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Por Rosa Alvares

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