Categorías: Casa

Adicciones silenciosas: enfermedades del siglo XXI

Enlistamos 5 nuevas adicciones que parecen comportamientos normales, pero pueden traerte verdaderos problemas. ¿Tienes alguna de ellas?

Aunque las adicciones suelen asociarse con el consumo de drogas o alcohol, en la actualidad existen patologías que pueden cambiar radicalmente el comportamiento tanto de hombres como de mujeres. Muchas de éstas tienen origen en las nuevas tecnologías, estilos de vida o incluso, en las redes sociales.

Este tipo de adicciones parecen comportamientos tan normales, que podrían pasar desapercibidas y es por esta razón que reciben el nombre de ‘adicciones silenciosas’. A continuación enlistamos las cinco más comunes. ¿Te identificas con alguna de ellas?

1. Workaholic:

Work work work! Aunque parece sólo un término para referirnos a la estresante carga de trabajo que tienes en la oficina, la adicción al trabajo genera altos niveles de estrés y ansiedad. De hecho, un workaholic siente malestar e inestabilidad cuando no está trabajando. Esta adicción te lleva a restar importancia a los demás ámbitos de tu vida, como amigos, familia e incluso una fiesta, pues preferirás trabajar horas extra que pasar salir con tus amigas.

Insomnio y presión arterial alta son los síntomas fisiológicos; necesidad de control, planeación extrema y aislamiento del entorno social son los síntomas conductuales. ¿Conoces a alguien que sea así?

2. Shopaholic:

¡Nos encantan las compras! Incluso, ir al mall puede ser una relajante terapia para nosotras pues distraemos la atención del estrés de la vida diaria. Pero de acuerdo a la revista Marie Claire, Shopaholic es una persona adicta a las compras y que expresa la necesidad absoluta u obsesión por comprar cosas que incluso no necesita.

Los síntomas conductuales de esta adicción son: gastar más de lo que ganas, acumular deudas y comprar compulsivamente. Si tienes la tarjeta de crédito al día, probablemente estás libre de esta adicción. ¡Nosotras sí!

3. Nomofobia:

Hoy vivimos la mayor parte de nuestras vidas a través de una pantalla de cristal, ahí nos informamos, nos divertimos, nos conectamos e incluso trabajamos desde un smartphone. La nomofobia se da cuando no puedes despegarte del celular. De hecho, existen estudios que dicen que hay personas que pueden llegar a revisar el celular hasta 150 veces al día. ¿Has contado cuántas veces lo haces?

Catalogado como un trastorno psiquiátrico, la adicción al teléfono celular puede generar malestares en articulaciones, ojos, huesos y oídos hasta insomnio, depresión y ansiedad. Te retamos a dejar de revisar el teléfono por dos horas, todos los días. En su lugar, relájate, disfruta tu tiempo y medita.

4. Al sexo:

La sexóloga Ariadna Pulido nos explica que el momento crítico, cuando practicar sexo se convierte en una adicción, es cuando ya no se puede seguir con las actividades diarias normales, debes parar para masturbarte o estimularte o tener relaciones sexuales.

Para tratar esta adicción se tiene que ir con un especialista, pues cada paciente tiene necesidades específicas y se pueden acudir con un psicólogo, un psiquiatra, un neurólogo, un urólogo o varios de ellos al mismo tiempo.

También puedes leer: Todo lo que debes saber sobre la adicción al sexo

5. Gaming:

La adicción al gaming es un trastorno compulsivo de la salud mental que puede causar graves daños a la vida. Es común que un adicto a los videojuegos pase más de 10 horas al día jugando, incluso llegan a presentar de falta de sueño.

Esta condición de salud mental real que afecta a millones de personas en todo el mundo, puede escalar a consecuencias negativas para la salud física y mental, pues un adicto a los juegos de video tienen dietas pobres que consisten principalmente en bebidas energéticas llenas de cafeína y azúcar; y llegan a aislar al paciente de la vida social.

Los adictos a los videojuegos tienden a fracasar en áreas reales de su vida, como en la universidad, el trabajo, o en relaciones afectivas. Muchas personas se divorcian y luchan con el desempleo.


Estamos seguras que tú sí puedes parar de jugar, o no estarías leyendo esto. Pero si conoces a alguien con esta o alguna de las patologías anteriores, debes pedir ayuda.

Compartir