A ver, honey, vamos a ponernos serias, y un poquito atrevidas. Ese momento en el que él te sujeta suavemente del cuello no es casualidad, es un código de poder que tu cerebro procesa antes que tu cuerpo. Si te hace sentir un escalofrío que no puedes explicar, no estás loca; estás experimentando una de las formas de posesión más primitivas y electrizantes que existen. Hoy desciframos qué pasa por su mente y por qué ese gesto es el “hermano mayor” de las nalgadas que tanto amamos.
- Instinto de posesión. Según la psicóloga experta en sexualidad Dra. Nan Wise, sujetar el cuello es un gesto de “reclamo territorial”. Él está comunicando, de forma no verbal, que en ese momento tú eres suya y él tiene el control total.
- Vulnerabilidad y confianza. El cuello es una de las zonas más vulnerables del cuerpo humano. Permitir que alguien lo sujete genera una descarga masiva de oxitocina, la hormona del vínculo, debido al alto nivel de confianza requerido.
- Estimulación nerviosa. El cuello está lleno de terminaciones nerviosas y barorreceptores. Una presión sutil puede alterar ligeramente el flujo sanguíneo, lo que para muchas mujeres se traduce en una hipersensibilidad en el resto del cuerpo.
- Psicología de la dominación suave. No se trata de agresión, sino de EROTISMO DE
- PODER. La Dra. Emily Nagoski explica que muchas mujeres exitosas y con control en su vida diaria encuentran un placer inmenso en ceder el control en la recámara.
- El factor “macho alfa”. Para él, es una forma de reafirmar su masculinidad protectora y dominante, lo cual dispara sus niveles de testosterona durante el encuentro.
Cosmo Tip
La clave es la palabra “suavemente”. Si hay incomodidad o falta de aire, deja de ser erótico. La comunicación previa es lo que convierte este gesto en una obra de arte.
Sigue leyendo...
Aunque no lo creas, aún hay cosas que les da vergüenza a los hombres pedir durante la intimidad
Más allá del placer, la experiencia para ellos es más compleja
Aquí te resolvemos la duda que a muchas les intriga pero les da pena preguntar
Descubre el arte del pompoir, la técnica milenaria para controlar tus músculos vaginales y crear una sensación de succión irresistible.