Intimidad por agenda: El nuevo ‘flex’ de las parejas estables

¿Crees que planear tus encuentros es aburrido? Te contamos por qué las parejas más conectadas están usando el calendario como su mejor aliado

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Es hora de romper el tabú de la espontaneidad. En la vida de una mujer moderna, la idea de que “el fuego debe surgir de la nada” es la forma más rápida de terminar durmiendo con el celular en la mano. Las parejas más inteligentes han descubierto que el verdadero lujo es el compromiso, y eso incluye agendar el placer.

La anticipación es la clave

El deseo femenino, especialmente el reactivo, se beneficia de la preparación. Saber que tienes una cita íntima el jueves permite que tu cerebro empiece a generar dopamina desde el miércoles.

Según la renombrada terapeuta de parejas Esther Perel, el erotismo requiere de un espacio protegido del estrés cotidiano. Al agendar, estamos utilizando una técnica llamada “intencionalidad conductual”. Cuando el encuentro está pactado, el cerebro libera oxitocina y dopamina de manera anticipatoria, lo que prepara al sistema nervioso para el placer incluso antes de que el contacto físico comience.

Eliminación de la carga mental

Cuando el encuentro ya está pactado, se elimina la ansiedad de “quién va a iniciar” o el miedo al rechazo. El calendario se convierte en un espacio seguro donde ambos saben que el otro está disponible y dispuesto. Desde una perspectiva psicológica, el agendar tus encuentros ataca directamente uno de los mayores asesinos de la intimidad: la ansiedad de desempeño y el rechazo percibido.

Prioridad real

Agendar tu intimidad en pareja no lo hace menos romántico, lo hace prioritario. Es la declaración máxima de que tu relación y tu placer valen tanto como esa junta de las 9 AM o tu clase de pilates.

Tip extra

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Si ya tienen la fecha en la agenda, no esperen a que den las 10 PM para conectar. Usen la tecnología a su favor: envíense un mensaje a mediodía recordando la cita o compartan una canción que les recuerde un momento sexy juntos para empezar a calentar el terreno.

El compromiso con el placer compartido es el mayor acto de amor en una relación duradera y la mayor prueba de fuego de una pareja no es cuánto se desean en la luna de miel, sino cuánto espacio están dispuestos a crear para seguirse encontrando a pesar del caos de la cotidianidad.

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