Muchas parejas buscan explorar nuevas posiciones para romper con la rutina o sentir nuevas sensaciones, y la posición de “el gato” se está convirtiendo en una de las más comentadas porque facilita los orgasmos múltiples.
Pero eso no es todo, esta postura ofrece múltiples beneficios para la mujer, lo que ha llevado a que cada vez más parejas la prueben y la consideren una de sus favoritas, por las sensaciones tan intensas que ofrece.
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¿Cómo es la posición de “el gato”?
Esta posición se logra cuando la mujer se acuesta boca arriba, mientras que el hombre se acuesta encima, para lograr así una penetración más intensa y profunda, pero si quieres elevar la intensidad, se aconseja que la mujer eleve un poco las caderas para que él pueda realizar movimientos circulares, con un roce rítmico y sostenido
Es similar al misionero, pero destaca por un mayor contacto con el clítoris, lo que puede intensificar el placer y favorecer los orgasmos múltiples y más intensos para un mayor placer.
La clave no está en la intensidad, sino en la constancia: el estímulo repetido, sin interrupciones bruscas, permite que la excitación se mantenga en niveles altos durante más tiempo.
Beneficios de la posición de “el gato”
A diferencia de otras posturas, “el gato” prioriza el roce continuo sobre los movimientos bruscos, lo que ayuda a mantener la excitación por más tiempo.
También favorece una mayor conexión entre la pareja, ya que requiere sincronización y atención al ritmo del otro, y esto puede traducirse en una experiencia más íntima y consciente.
Además, al permitir ajustes sutiles en la postura, brinda mayor control sobre la profundidad y la intensidad, adaptándose mejor a las preferencias de cada persona y haciendo el encuentro más cómodo y placentero.
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