Aunque solemos pensar que es un problema de “viejitos”, la realidad es que la salud vascular de un hombre empieza a cambiar mucho antes de lo que crees. Según la Asociación Americana de Urología, aproximadamente el 40% de los hombres experimentan algún grado de disfunción eréctil a los 40 años, y este porcentaje sube un 10% por cada década adicional. Sin embargo, estudios recientes del Journal of Sexual Medicine muestran un aumento alarmante de casos en hombres de 20 a 30 años, principalmente debido a la ansiedad de ejecución, el consumo excesivo de pornografía y el estrés crónico.
Fisiológicamente, después de los 45 años, los niveles de testosterona caen, la famosa andropausia, y el flujo sanguíneo se vuelve menos eficiente. Pero ¡ojo!, el tabaquismo, la diabetes y el sedentarismo pueden “envejecer” el sistema reproductivo masculino hasta 15 años antes de tiempo. La clave no es entrar en pánico, sino entender que la erección es un barómetro de la salud cardiovascular. Si él empieza a tener problemas, es momento de una visita al urólogo y no de una pelea en la alcoba. La empatía y la comunicación son los mejores lubricantes para este problema biológico.
Si es algo casual, ¿qué hacer si su “amiguito” no responde en el momento íntimo?
Primero, respira: no es tu culpa. El error más común es tomárselo personal y detener todo el flujo de pasión con un "¿qué te pasa?” o una cara de frustración. Según la psicóloga sexual Dra. Laurie Mintz, la mejor respuesta es la desviación del foco. Si la penetración no está ocurriendo, no te quedes mirando el “problema"; cambia el guion de inmediato hacia el sexo oral, el uso de juguetes o el masaje erótico. Al quitarle la presión de “cumplir”, permites que su sistema nervioso salga del modo alerta (cortisol) y regrese al modo placer. Recuerda que tú eres la dueña del encuentro y el sexo es un banquete, no solo un plato fuerte.
¿Cómo hablarlo si tienes pareja?
La plática sobre la potencia nunca, jamás, se tiene desnudos en la cama. El momento ideal es cuando ambos están relajados y vestidos. Evita palabras que suenen a juicio como “fallaste” o “ya no puedes"; utiliza un enfoque de curiosidad y bienestar. Según expertos en comunicación de pareja, posicionar el tema como una meta compartida por el placer de ambos, y no como una deficiencia de él, es la única forma de que acepte ir al médico o hacer cambios sin sentirse atacado.
Tip Cosmo
No lo presiones. La presión psicológica dispara el cortisol, que es el enemigo número uno de la erección. Cámbiale el enfoque al juego previo sin la “meta” de la penetración y verás cómo el estrés baja y la respuesta sube.