Durante mucho tiempo nos enseñaron que amar era ceder, aguantar, adaptarse. Que pensar primero en nosotras era egoísmo. Pero la verdad es que nadie puede dar desde el vacío sin romperse por dentro.
Elegirte es escucharte cuando algo no se siente bien. Es poner límites antes de resentirte. Es decir “esto no puedo” o “esto no quiero” sin dar explicaciones eternas. Elegirte es un acto silencioso de respeto propio.
Cuando no te eliges, empiezas a encogerte: callas, justificas, postergas lo que necesitas. Y con el tiempo, eso pesa. Elegirte no te hace dura; te hace coherente contigo.
🌱 Dinámica práctica: el check emocional
Hazte estas preguntas hoy, con honestidad:
- ¿Estoy haciendo esto por amor o por miedo?
- ¿Esto me suma paz o me resta energía?
- ¿Qué decisión tomaría si me priorizara un poco más?
No tienes que cambiarlo todo hoy. Solo reconocerlo ya es un paso.
Reflexión final: Cuando te eliges, no pierdes relaciones sanas. Pierdes las que solo funcionaban cuando te hacías pequeña.
El amor más importante que vas a sostener toda tu vida es el que tienes contigo.