En el mundo de la intimidad, no todo es “llegar a la meta”. A veces buscamos una explosión de sensaciones físicas y otras, simplemente, sentir que estamos en total sintonía con la otra persona. Aunque ambas posiciones comparten números parecidos, la realidad es que sus objetivos y la respuesta de nuestro sistema nervioso son completamente distintos.
La 69: El clásico de la reciprocidad
Todas la conocemos, pero pocas la analizamos desde la conexión. Es ideal cuando buscas una experiencia lúdica y de igualdad total. Para muchas, la estimulación simultánea puede generar una “distracción sensorial"; es decir, tu cerebro no sabe si concentrarse en lo que estás sintiendo o en lo que estás haciendo. Por eso, más que para un orgasmo explosivo, es la posición reina para la exploración y el juego previo prolongado.
La 72: El nuevo estándar del placer enfocado
En esta variante (donde ambos están de lado, pero uno ligeramente más elevado), la clave es el acceso y la profundidad. A diferencia de la 69, la 72 permite un contacto piel con piel mucho más estrecho y una estimulación del clítoris más directa y constante. Es una posición diseñada para el placer físico puro.
Si el plan es reconectar tras una semana pesada y reírse un rato, la 69 es su mejor aliada. Pero, si lo que quieres es desconectarte del mundo y enfocarte en una respuesta física potente, la 72 es la actualización que tu recámara estaba pidiendo.