Es una de las dudas que más nos rompe el corazón, pero que casi nadie se atreve a admitir por miedo a que signifique “el fin”. Sin embargo, la psicología moderna nos dice que el deseo y el amor no siempre caminan de la mano. A veces, la excesiva estabilidad y la rutina matan la “novedad” que el cerebro necesita para encenderse. No es que ya no te quiera, es que el deseo necesita espacio, misterio y, a veces, un poco de distancia para volver a surgir.
En lugar de tomártelo como un rechazo personal, intenta ver esto como una fase de redescubrimiento.
4 tips para avivar la llama (sin que se sienta forzado)
1. Recupera tu “misterio” personal
La clave no es buscarlo a él, sino buscarte a ti. Retoma ese hobby, sal con tus amigas o inscríbete a esa clase que postergaste. Cuando vuelves a brillar por tu cuenta, recuperas ese magnetismo que inicialmente lo cautivó.
2. La regla de los “10 minutos de intimidad no sexual”
A veces el deseo no llega porque la desconexión emocional es muy grande. Dediquen 10 minutos al día a hablar de cualquier cosa que no sea el trabajo, las cuentas o la casa. Reconectar desde la charla y la risa quita la presión de “tener que cumplir” en la cama.
3. Cambia el escenario
La rutina es el enemigo #1. Intenten romper el guion dominical: un picnic nocturno, una cita en un lugar donde nunca hayan ido o simplemente cambiar de habitación. El cerebro asocia lugares nuevos con dopamina, y la dopamina es la antesala del deseo.
4. El poder del contacto incidental
No todo tiene que terminar en el acto final. Empieza a reintroducir el contacto físico sin expectativas: un abrazo largo al llegar, un beso en el cuello mientras cocinan o caminar de la mano.
Recuerda que una racha de bajo deseo no define la calidad de tu relación ni tu valor como mujer. No tengas miedo a los silencios o a las pausas; a veces, son necesarios para que el próximo encuentro sea mucho más explosivo y real.