Por qué los hombres se obsesionan con mujeres que no los persiguen

No es jugar a los jueguitos ni fingir indiferencia. Hay psicología real detrás de por qué los hombres se enganchan más cuando tú tienes tu propia vida.

¿Cómo es la posición de sacacorchos?

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Seguro lo has notado alguna vez: en cuanto dejas de estar tan disponible, el interés de él sube como la espuma. No es magia ni manipulación, es psicología bastante básica y merece una explicación honesta.

La ciencia lo confirma (y tiene un matiz importante)

El profesor Xianchi Dai estudió exactamente esto y publicó sus resultados en el Journal of Experimental Psychology. Lo que encontró es que hacerse difícil sí genera más deseo en el otro, pero solo cuando ya existe un interés real de base. Si a él no le gustas en lo más mínimo, la distancia simplemente lo hace desaparecer más rápido. Dato clave para no confundir estrategia con conexión.

Lo más interesante de su investigación es la distinción entre querer perseguir a alguien y genuinamente sentir afecto por esa persona. Resulta que no perseguirlo puede hacer que él quiera buscarte más, pero eso no necesariamente significa que se enamore más. O sea: puede estar más obsesionado sin estar más enamorado. Úsalo con cabeza.

Todo tiene que ver con la escasez

Robert Cialdini, el psicólogo social que lleva décadas estudiando cómo tomamos decisiones, documentó que los humanos automáticamente valoramos más lo que percibimos como escaso. Pasa con los boletos de avión, pasa con las zapatillas en edición limitada y, sí, pasa con la atención de una persona. Cuando tu tiempo y energía están disponibles sin límite, pierden peso. Cuando son algo que se gana, se vuelven deseables.

La clave aquí es que la escasez más poderosa no es la fabricada. No es la de dejar de leer mensajes por dos horas para parecer ocupada. Es la que surge naturalmente de tener una vida que de verdad te apasiona y que no gira alrededor de ningún hombre.

¿Qué comunica una mujer que no lo persigue?

Una investigación de Gurit Birnbaum y Harry Reis de la Universidad de Rochester encontró que las personas que se muestran demasiado disponibles desde el principio son percibidas, inconscientemente, como más “desesperadas”. En cambio, quien no hace de la relación su única prioridad proyecta confianza y valor propio. Y esas dos cosas son irresistibles para casi cualquier persona.

Entonces, ¿qué hago con todo esto?

No se trata de fingir que no te importa cuando sí te importa. Se trata de algo mucho más genuino: enfocarte en tu propia vida de verdad. Tus proyectos, tus amistades, tus planes. Cuando eso existe de forma real, automáticamente no estás disponible el cien por ciento del tiempo y no tienes que actuar nada.

Lo que los hombres persiguen no es a la mujer que los ignora, sino a la que claramente podría prescindir de ellos pero elige estar. Hay una diferencia enorme entre las dos, y ellos la sienten perfectamente.

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