7 Soluciones para incrementar tus orgasmos

7 Soluciones para incrementar tus orgasmos

Aplícate con estos simples ajustes que serán la clave para resolver tus problemas en el sexo

Seguro te has descubierto en pleno ajetreo tratando de entender por qué todo eso que la gente jura que te llevará al éxtasis, a ti no te funciona. ¿El mundo miente? Hay pequeños secretos que, si sabes emplearlos, le darán un giro a tus encuentros. ¿Lista para aplicarte? ¡Sigue estas soluciones que te llenarán de orgasmos!

Clítoris sensible
Es tan poderosamente perceptivo que ¡definitivamente hay que saber cómo tratarlo!

1. Oral, oral, oral: La suavidad, humedad y textura natural de la lengua de tu galán lograrán darte un masaje muuuy hot en toda la vulva, sobre todo, sí, en el clítoris.

PROBLEMA: El masaje resulta doloroso o tan intenso que te preguntas a quién diablos se le ocurrió que eso podía gustarte. La razón: él está sobreestimulando la punta del clítoris (donde eres ultra sensible), cuando debe comenzar por los laterales y terminar en la punta. Quizá también está succionando demasiado fuerte o moviendo la lengua muy rápido.

DALE UN TWIST: Juega con tus dedos y su lengua. Cuando comience a besar tu vulva, coloca la yema de tu dedo índice en la punta de tu clítoris y pídele que deslice su lengua en media luna debajo de él, es decir, en los laterales. Conforme vayas sintiendo necesidad de mayor estímulo, coloca tus dedos índice y cordial en cada lado del clítoris, liberando la punta, como una V invertida muy cerrada. Así, su lengua irá hacia la punta y la presión de tus dedos ayudará a provocar el orgasmo. De paso, tendrás el control del ritmo.

2. Caricias que terminan en fricción: Masturbarse mutuamente es la mejor oportunidad para que ambos lleguen al clímax.

PROBLEMA: El asunto se pone tan intenso, que termina por dolerte, incluso desde que empieza a tocarte, o bien, estimula tanto, que ya no sabes si estás sintiendo rico o, más bien, te arde (¡ouch!).

DALE UN TWIST: Lubrica. Toda caricia “en seco” se convierte en fricción e irritación. Si notas que tu vulva no está perfectamente acuosa, utiliza unas gotas de lubricante con base de agua. Además, a él le encantará la sensación cuando tal humedad se ponga en contacto con su pene.

3. Clittage desértico: Esta técnica mega hot consiste en estimular el clítoris y los labios menores con el pene, justo antes de que comience la acción.

PROBLEMA: De nuevo, sientes mucha fricción, tanta que puedes quedar rozada, y en lugar de gozar, te asustas y comienzas a suplicar ¡que termine!

DALE UN TWIST: Más lubricación. Si la necesitas para la masturbación, ¡imagina cuánta más es requerida para que todo el tronco de su pene pueda entrar en ti sin problemas! Es casi un hecho que la que produces naturalmente no será suficiente. Aplica lubricante artificial y verás que no querrás que se vaya de ahí...

Montada ¡y dominando!
Las posiciones en las que te sientas o montas en su pelvis te permiten tener control sobre el ritmo y la intensidad. Además, te hará sentir poderosa y más sexy que nunca.

4. Exhausta sobre la cama: Él recostado, tú perfectamente montada en su cadera. Una clásica postura donde nada podría salir mal... ¿Será?

PROBLEMA: Ya te veo, subiendo y bajando la cadera a toda velocidad. Pero aunque pones todo el empeño, tardas mucho en llegar al orgasmo. Sólo terminas empapada en sudor y más cansada que después de tu clase de crossfit.

DALE UN TWIST: Si estás montada sobre él, en la cama (con las rodillas sobre el colchón), echa hacia atrás tu espalda elevando tu cadera para que su pene estimule hacia arriba (la ya mencionada Zona G) y aprieta tus músculos como si aguantaras las ganas de hacer pipí. No necesitas saltar sobre su cadera como sapito, sólo deja entrar y salir su pene lenta y suavemente. Masajearás su BFF y le dirás “hola” al orgasmo.

5. Muy abrazada, pero aburrida: Al estar montada mientras él también está sentado, quedan cara a cara, lo que les permite abrazarse y besarse. La sensación de cercanía es maravillosa.

PROBLEMA: Al estar tan pegados hay poca libertad de movimiento y la penetración es casi inexistente. Sientes que es de lo más romántico, pero no te lleva al clímax.

DALE UN TWIST: Pégate aún más. Permite que tu clítoris se estimule con su pubis. Mueve la cadera a los lados ¡y aprieta! Verás que no necesitas ni siquiera que él mueva ni un dedo.

6. El vibrador matapasiones: Los juguetes sexuales que vibran son excelentes aliados para llevarnos al gran ¡ooooh! Y puede suceder ¡en segundos!

PROBLEMA: Llegas feliz con tu juguete nuevo para usarlo con él o a solas. Lo colocas y sientes que te metiste el extractor de jugos. Ejem... ¿Quién dijo que servía?

DALE UN TWIST: Sencillo: aunque tenga forma de pene, no necesariamente se usa para penetrar, sino también para estimular la entrada de tu vagina, los labios menores y el clítoris. Y una vez que hayas experimentado las vibraciones externas, podrás decidir si quieres meterlo en tu vagina o mejor no. Pero sobre todo y antes de cualquier cosa: un juguete sexual siempre se usa pero muy bien lubricado.

7. La “dolorosa” posición perruna: La fabulosa posición “de cuatro puntos” o “perrito”, es perfecta para estimular la Zona G, es decir, la porción de tus paredes vaginales con mayor capacidad para sentir, ya que topa con el cuerpo interior del clítoris.

PROBLEMA: Te resulta una postura dolorosa, pues sientes demasiada presión, incluso una sensación de cólico. Sucede por algo simple: hay desbalance de las pelvis. Es decir, a tu chico le queda bajita tu cadera y su pene empuja hacia arriba todo el estímulo

DALE UN TWIST: Coloca cojines o almohadas en tus rodillas, de modo que los huesitos de tus pompis (isquiones) queden al nivel de sus huesos pélvicos. Con este tip, dará jus-to en la zona. Enjoy!

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