La razón por la que alguien puede desearte mucho y aun así no enamorarse

El deseo y el amor se sienten parecido al principio, pero en el cerebro son procesos distintos. Entender la diferencia puede ahorrarte mucho tiempo y confusión.

La razón por la que alguien puede desearte mucho y aun así no enamorarse

Alina Rudya/Bell Collective/Getty Images

Que alguien te desee mucho y que esa persona se enamore de ti no son la misma cosa, aunque al principio se sientan muy parecidas. No es un fallo tuyo ni una señal de que algo está mal. Es bioquímica, y entenderla puede ahorrarte mucho tiempo y confusión.

Son dos sistemas distintos en el cerebro

La antropóloga biológica Helen Fisher, que lleva décadas estudiando el amor romántico en la Universidad de Rutgers, identificó tres sistemas separados que operan en el cerebro: la lujuria, la atracción y el apego. Los tres pueden existir de manera independiente, lo que significa que alguien puede experimentar el primero sin que los otros dos lleguen nunca.

La lujuria está impulsada principalmente por la testosterona y el estrógeno y tiene un objetivo evolutivo muy básico: encontrar pareja para reproducirse. El amor, en cambio, activa el sistema dopaminérgico de manera más profunda y duradera, específicamente el estriado dorsal, que se asocia con la toma de decisiones y el apego. Son circuitos diferentes.

¿Por qué el deseo no siempre escala a amor?

Para que la atracción física se transforme en apego emocional, tiene que activarse un conjunto de condiciones que van mucho más allá del cuerpo. La investigación sobre apego romántico indica que los hombres, en particular, forman vínculos emocionales profundos cuando se sienten seguros, estables y en paz con la otra persona, no solo excitados por ella.

Dicho de otra manera: alguien puede encontrarte muy atractiva, pasar tiempo contigo con muchísimo gusto y aun así no desarrollar el tipo de apego que lo lleva a elegirte de manera consistente. Eso no es hipocresía ni crueldad. Es que los dos sistemas, el del deseo y el del amor, simplemente no se encendieron al mismo tiempo.

Lo que sí hace que el deseo escale a algo más

La investigación sobre apego masculino señala de manera consistente que lo que lleva a un hombre de la atracción al enamoramiento es sentirse conocido, no solo deseado. Cuando alguien puede relajarse contigo de verdad, cuando puede ser él mismo sin actuar nada, cuando el tiempo contigo produce calma en lugar de ansiedad, el cerebro empieza a asociar a esa persona con seguridad. Y la seguridad es exactamente el terreno en el que crece el apego.

También aparece algo interesante en la literatura sobre vínculo romántico: el esfuerzo. La investigación sugiere que los hombres se enganchan emocionalmente con las personas con las que han invertido tiempo, energía y presencia real. Si todo se da demasiado fácil y sin ningún tipo de inversión de su parte, el vínculo emocional simplemente no se construye con la misma profundidad.

¿Y qué haces con esa información?

Primero, dejar de leer el deseo como confirmación de amor. Son señales distintas y tratarlas como equivalentes es la fuente de mucha confusión innecesaria. Segundo, entender que si hay deseo pero no hay apego, la pregunta relevante no es "¿qué hice mal?” sino "¿esta persona tiene la disponibilidad emocional para construir algo más?” A veces la respuesta es simplemente no, y eso no tiene nada que ver contigo.

El deseo dice “me gustas”. El amor dice “te elijo, de manera consistente, incluso cuando no es conveniente”. Son frases muy diferentes, y el cuerpo no siempre hace la distinción por ti.

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