El squirt o eyaculación femenina es la expulsión de un fluido a través de la uretra durante un estado de excitación máxima o el orgasmo. De acuerdo con la Sociedad Internacional de Medicina Sexual, este líquido y su aparición depende de factores fisiológicos, hidratación y, sobre todo, de un estado de relajación mental absoluta, desmintiendo que sea simplemente orina.
Cómo explorar esta respuesta paso a paso
El “calentamiento” es innegociable
El cuerpo necesita estar en un estado de excitación alto para que los tejidos se hinchen y las glándulas se llenen de fluido. Dedica al menos 15-20 minutos a la estimulación del clítoris y zonas erógenas antes de pasar a lo interno.
La técnica del “ven aquí”
Introduce uno o dos dedos con la palma hacia arriba (mirando hacia tu ombligo). A unos 3-5 cm de la entrada, busca una zona con una textura ligeramente más rugosa; ese es el famoso Punto G. El movimiento debe ser rítmico, firme y curvo, como si estuvieras llamando a alguien con los dedos.
La barrera mental
Muchas mujeres lo detienen porque sienten que “se van a hacer pipí”. Mi consejo: ¡no te detengas! Esa sensación es el precursor del squirt; relaja tus músculos y deja que la respuesta fluya.
Presión constante, no velocidad
A diferencia del clítoris, que a veces prefiere toques rápidos, el punto G responde mejor a la presión profunda y constante. Si estás con tu pareja, la posición de “la mujer arriba” o “el perrito” facilitan que el ángulo sea el correcto para masajear esa zona.
Mito vs realidad
1. La hidratación es clave.
Al ser un fluido corporal, estar bien hidratada facilita que las glándulas tengan el volumen necesario para la expulsión.
2. La importancia de la relajación
El estrés es el enemigo #1 de la respuesta sexual. Si estás pensando en “tengo que lograrlo”, tu cuerpo se tensa y bloquea la salida del fluido.
3. Es un desorden... ¡y está bien!
Si vas a explorar, ten una toalla a la mano. El miedo a ensuciar las sábanas es la razón principal por la que muchas mujeres se detienen justo antes de lograrlo. Quita esa preocupación de tu mente para poder disfrutar.