Cómo metí la pata con mi nuevo chico

Cómo metí la pata con mi nuevo chico

Románticos momentos, ¡totalmente arruinados! nuestras lectoras platican sus experiencias

Las lectoras comparten sus vergonzosas (pero divertidísimas) historias sobre la forma accidental en que terminaron una relación antes de que empezara.


En la nota roja

“Llevaba varias semanas coqueteándole a un chico del trabajo cuando me pidió que le prestara una película que un día, mientras tomábamos café, yo había mencionado tener. Cuando me dijo que pasaría por mi casa a recogerla, decidí ponerme un sostén que me hacía más busto y unos jeans muy ajustados, e invitarlo a pasar para tomarnos un trago. Pero cuando abrí la puerta, me puse tan nerviosa que empecé a hablar como una loca. Le comenté que podía tomar cerveza y eructar como un hombre, ¡y hasta le conté cómo me depilaba el bigote! El lunes traté de esconderme de él, y estoy segura de que se alegró de que lo hiciera”.-Blanca Rosa, 27 años


¡Qué catástrofe!

“Me gustaba un chico que tenía un gato con una cola que parecía un plumero. Al animalito le encantaba estar rodeado de gente y siempre iba para dondequiera que nosotros estuviéramos. Una noche fui a su apartamento a preparar una cena para los dos, y él tuvo que ir a la tienda a comprar comida para su mascota. Entonces, mientras cocinaba, empecé a sentir olor a pelo quemado. Resultó que cuando estaba lavando una olla, el gato se había subido a la estufa... y su cola comenzaba a arder. Grité y, por supuesto, el gato corrió asustado, así que tuve que perseguirlo por todo el apartamento para asegurarme de haber apagado las llamas. Justo en ese momento, el chico entró por la puerta y me preguntó que por qué olía a quemado. Le dije que yo no olía nada, pero no me creyó, y cuando vio la cola del gato, quedó horrorizado. Cenamos en completo silencio y nunca más volvió a llamarme”.-Lita, 34 años


El + Yo = ¡imposible!

“Me hice amiga de un chico superguapo que estaba en mi clase de biología, y después de unas cuantas semanas empezamos a estudiar juntos. Una noche, mientras estábamos en la biblioteca preparándonos para un examen, agarró mi celular y comenzó a leer mis mensajes de texto, ¡incluyendo uno que le había enviado a mi mejor amiga contándole cómo planeaba seducirlo para que se casara y tuviera bebés conmigo! Cuando me di cuenta de lo que estaba haciendo, traté de quitarle el teléfono antes de que los leyera todos, pero fue evidente, por la expresión de su cara, que ya era demasiado tarde. Tuvimos una brevísima y bastante incómoda conversación entre clases al día siguiente, y esa fue la última vez que nos hablamos”.-Teresa, 23 años


Sólo para aclarar...

“Un chico de la oficina me gustaba desde hacía dos años, pero él no me invitaba a salir. Cuando se decidió, el plan era que iríamos a cenar y después a tomar una copa en su casa. Así que salí corriendo a comprar un jueguito de ropa interior de encaje y me depilé las piernas y el área del bikini. La cita estaba marchando tal y como esperaba, y las cosas se pusieron muy calientes cuando llegamos a su casa. Yo estaba recostada en su sofá cuando trató de levantarme para llevarme al cuarto. Me imagino que mi posición debió ser muy extraña porque dejé escapar el gas más sonoro de mi vida. Como no quería que se diera cuenta de lo ocurrido, repetí como tres veces que su sofá rechinaba. Lo peor fue que el chico no lo había notado, pero como yo entré en pánico, se le mató la pasión. Me dio la ropa y se ofreció para llamar a un taxi, pero yo abrí la puerta y salí corriendo hacia mi apartamento”. -Luisa Fernanda, 24 años


Prevenir y lamentar

“Una noche estaba en plena acción con un chico en el dormitorio de la universidad cuando se disparó la alarma de fuego. Mientras intentaba vestirme a la carrera, le di una patada al cesto de la basura, y todo lo que había en su interior rodó por el piso. Esa tarde había limpiado el cuarto y el basurero estaba lleno de cosas, incluyendo la envoltura de una pastilla del Plan B (las píldoras anticonceptivas de emergencia). Salimos, y de repente noté que todos me miraban (incluyendo el chico con quien estaba); entonces descubrí que la envoltura se había pegado a mi pie. Le expliqué que era de mi compañera de cuarto, porque no quería que pensara que me acostaba con cualquiera. Realmente no dijo mucho, pero cuando se apagó la alarma, se fue a su cuarto en vez de regresar al mío, como yo esperaba”. -María de los Angeles, 19 años


En mal estado

“Mi amiga y yo abandonamos el bar con dos chicos con quienes llevábamos saliendo un par de semanas. Yo me estaba recuperando de un virus estomacal y empecé a sentirme mal, pero no quería aguarles la fiesta a los demás. Llegamos al apartamento de ellos, y mi amiga se fue con su chico dejándome en la sala con el mío. Empezamos a besarnos, pero me dieron náuseas y me excusé para ir al baño a vomitar. No tenía chicles ni mentas y no encontré ni pasta ni enjuague bucal. Cuando regresé a la sala, mi chico quería besarme otra vez. Bueno, fue obvio que enjuagarme con agua no fue suficiente porque se separó de mí con cara de asco. Se levantó a hacer algunas cosas, dejando completamente claro que no estaba interesado en seguir el intercambio salival. Me aseguré de que mi amiga estuviera bien y salí huyendo de ahí".-Samanta, 25 años


Ronquido de película

“Estaba totalmente enamorada de un amigo que tenía en la escuela de medicina. Después de la semana de exámenes fui a su casa para ver una película. Pensé que era la oportunidad perfecta para llevar nuestra amistad al siguiente nivel. Pero como estaba agotada, terminé quedándome dormida. Me desperté a la mañana siguiente y descubrí que él había dormido en el piso. Claro que le pedí mil disculpas por haberle robado la cama, y él me contestó: ?No te preocupes, valió la pena’. Pensé que era un caballero hasta que entendí por qué lo decía. Sacó su celular y me puso una grabación que me tomó mientras yo dormía y roncaba como una bestia con mis ojos medio abiertos. El, muerto de la risa, añadió: ?¡Qué sexy!’ Ahí mismo me olvidé del romance”. -Ania, 21 años