5 juegos eróticos para hacer con tu pareja que van a cambiar su dinámica en la cama

Aburrimiento cero. Estos juegos eróticos para parejas son fáciles de empezar, no requieren nada especial y tienen el poder de cambiar completamente la energía entre dos personas.

 5 juegos eróticos para hacer con tu pareja que van a cambiar su dinámica en la cama

Eric O’Connell/Getty Images

Nadie te avisa que el sexo en pareja hay que cuidarlo. No porque algo esté mal sino porque el deseo necesita novedad, y la novedad no llega sola cuando llevan meses con la misma dinámica. Estos juegos no son para parejas en crisis, son para parejas que quieren seguir eligiéndose. Y lo mejor: no necesitas nada especial para ninguno.

1. El juego de las instrucciones

Una persona da instrucciones y la otra las sigue. Sin improvisar, sin tomar iniciativa, solo escuchar y hacer exactamente lo que se pide.

Funciona porque te obliga a decir en voz alta lo que quieres, que es justo lo que la mayoría de las parejas nunca hace. Pedir lo que te gusta es incómodo al principio y muy liberador después. Y escuchar a tu pareja pedir lo que quiere te da información que años de intuición no te habían dado.

La regla es una sola: ser específica. “Tócame” no cuenta. “Tócame aquí, así, durante un minuto sin parar” es el juego.

2. La ruleta de los deseos

Cada quien escribe en papelitos cinco cosas que quiere hacer o que le hagan, desde algo suave hasta algo que normalmente no se atrevería a pedir. Se doblan, se mezclan y se turnan para sacar uno al azar esa noche.

Lo interesante no es solo lo que pasa después sino lo que pasa antes: el momento en que cada quien escribe sus papelitos es una conversación con uno mismo sobre qué quiere de verdad. Y eso solo ya vale la pena.

Si quieren subir el nivel, agreguen una categoría de “fantasía que nunca creí que diría en voz alta”. No todo tiene que ejecutarse, a veces nombrarlo ya cambia algo.

3. El temporizador

Eligen un tiempo, pueden ser tres minutos o pueden ser diez, y durante ese tiempo una persona recibe toda la atención sin hacer nada, sin reciprocar, sin preocuparse por la otra. Solo recibir. Cuando termina el tiempo, cambian.

Suena simple pero es de los más poderosos de la lista porque ataca uno de los problemas más comunes en el sexo femenino: esa parte del cerebro que mientras estás en el momento está monitoreando si la otra persona está bien, si estás tardando mucho, si deberías estar haciendo algo tú también. El temporizador apaga esa conversación interna. Tu único trabajo es recibir.

4. El “yo nunca” versión íntima

Se turnan diciendo cosas que nunca han hecho y el que sí lo ha hecho cuenta la historia. Sin juicios, sin sorpresa exagerada, solo curiosidad genuina.

Puede sonar más a juego de amigos que a juego erótico, pero la intimidad emocional enciende el deseo de maneras que la estimulación física sola no puede. Conocer algo nuevo de tu pareja que no sabías después de meses o años activa algo que la rutina había apagado. Y si el juego lleva a hablar de fantasías o de experiencias pasadas, mejor todavía.

5. El juego de los límites creativos

Eligen una restricción para la noche: no quitarse toda la ropa, no hablar, solo usar las manos, nada debajo de la cintura durante la primera media hora. Lo que se les ocurra. Y juegan dentro de esas reglas.

Los límites funcionan porque cuando no puedes hacer lo de siempre tienes que descubrir qué más existe. Y ese proceso de descubrir, que puede sentirse torpe al principio, es exactamente donde aparece la tensión que buscaban.

Recuerda que ninguno de estos juegos funciona si uno de los dos no quiere jugarlo, la conversación sobre qué les interesa probar es parte del juego, no un trámite. Y si algo no funciona a la mitad, parar también está completamente permitido. De hecho, poder parar sin drama es lo que hace que valga la pena intentarlo.

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